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Excerpt for 2019 El Año de mi Victoria by , available in its entirety at Smashwords









Walter Jesús Torres





Título: 2019 El Año de mi Victoria

© 2018, Walter Jesús Torres

©De los textos: Walter Jesús Torres

Ilustración de portada: Walter Jesús Torres

E imágenes de www.freepik.es

Revisión de estilo: 1ª edición

Todos los derechos reservados

































A los “cazadores de sueños”, los conquistadores de metas.







Índice



































¿Cuántas veces chocaste la copa a fin de año brindando por un mejor año nuevo?

¿Cuántas veces dijiste “año nuevo, vida nueva” y no nada cambió?

¿Cuántas veces comenzaste el año con metas, sueños y objetivos y lo terminaste igual que siempre, sin logros y frustrado?

¿Cuántas veces viste que los demás realizaban sus sueños, mientras tú sufrías durante los 12 meses del año y te preguntabas “por qué yo, por qué mi vida no cambia”?

Si realmente quieres un año nuevo y una vida nueva, un 2019 totalmente diferente, si estás cansado de siempre lo mismo, de todos los años pasen y tu padezcas con una «vida vieja» tienes que leer estos 12 consejos, más que consejos, claves para hacer de este 2019 el año de tu victoria.

Dudo que siguiendo esta guía tu vida siga siendo la misma, asique te invito a formar parte de este proceso, de este viaje hacia la realización de tus sueños, de tus metas y objetivos.

Comienza el año nuevo y termínalo con una vida transformada en cada área de tu vida; establece una base sólida donde construir la vida de tus sueños y comienza a experimentar los cambios que tanto esperabas, sin trucos, sin «magia», sin métodos imposibles, todo al alcance de tu mano, todo bajo el control de tus decisiones.

Una nueva vida espera por ti, ¿estás dispuesto a hacer lo necesario para alcanzarla en este 2019?











Cree en ti, aun cuando nadie más lo haga, no necesitas de alguien para ser feliz, todo depende de ti.

La mayoría solo se escuda con los demás, culpan a quienes los rodean de que no son felices «porque sus padres jamás invirtieron en su educación», «porque su pareja los abandono», «porque tal o cual persona los lastimo en el pasado», etc.

Siempre encuentran la culpa de su sufrimiento e infelicidad en los demás, ellos nunca tienen la culpa, siempre es un tercero, si no son las personas cercanas es el gobierno, la crisis, el dólar que sube o baja; siempre hay un motivo, una razón por la que no es feliz.

Puedes vivir en el mejor país del mundo, rodeados de buenas personas y con todas las condiciones a tu favor, pero si no crees en ti, no sirve de nada.

Asique no importan las cosas externas que te rodeen, en toda la historia del mundo han existido malos gobiernos, crisis, problemas económicos, siempre ha habido malas personas, dolores pasados, malas situaciones vividas, etc.

Depende de ti, sí, solo de ti, creer que puedes vencer y superarte, dejar el pasado en su lugar, donde le corresponde, no invadiendo tu presente y tampoco perjudicando tú futuro.

Lo malo pasó, soy consciente que muchas cosas realmente traumáticas pueden marcar la vida de la persona, pero si realmente quieres ser feliz en este 2019, debes renunciar a todo ese peso, y creer que puedes seguir tu vida, una verdadera, en la que alcances la felicidad, la realización de tus sueños.

Creer en uno mismo muchas veces no es fácil es como si fuésemos nuestro peor enemigo, aquel que conoce todas nuestras debilidades y miedos y los usa en nuestra contra boicoteando todo intento por alcanzar una nueva vida.

Pero es como dice aquella vieja historia de los dos lobos:

Una noche un anciano indio Cherokee le contó a su nieto la historia de una batalla que tiene lugar en el interior de cada persona. Le dijo:

Dentro de cada uno de nosotros hay una dura batalla entre dos lobos. Uno de ellos es un lobo malvado, violento, lleno de ira y agresividad. El otro es todo bondad, amor, alegría y compasión”.

El nieto se quedó unos minutos pensando sobre lo que le había contado su abuelo y finalmente le preguntó: “Dime abuelo, ¿cuál de los dos lobos ganará?”. Y el anciano indio respondió: “Aquél al que tu alimentes”.

Tú decides a que lobo alimentar, cuando crees en ti derrotas aquello que no te ayuda a ser mejor persona, que te impide ser realizado en tu vida.

Cuando crees en ti, las puertas que estaban cerradas se abren, ves un mundo lleno de posibilidades, acaso no dice el dicho popular “ver para creer” entonces párate frente al espejo y comienza a creer en ti, si quieres ver cambios, ellos comienzan en tu interior, nadie puede cambiar el mundo si no comienza consigo mismo, cambia tu vida, tu mundo, comenzando a creer en ti, el cambio es desde adentro hacia afuera.

Cuando ves una planta florecer, o un árbol dando frutos, muchas veces olvidas que aquel resultado comenzó con una simple semilla que sepultada en la profundidad de la tierra empezó a crecer, libero sus raíces, afirmo sus bases antes de emerger, y no brotó siendo ya un árbol, fue paso a paso que creció y se tornó fuerte, firme, para poder dar frutos.

También es como un edificio, mientras más alto sea, más profundo se escavo, más firme se hizo su subsuelo, con mayor firmeza se asentaron sus cimientos para pueda lograr soportar el peso de su altura, las inclemencias del tiempo y el clima.

No prestes atención a aquellos que te critican, a aquellos que no viven sus vidas por estar pendientes de la tuya, haz que «cada piedra que te tiren» te sirvan para levantar tu castillo, que no te desanimen las palabras de aquellos que no luchan por sus sueños, que no te frustren sus profecías catastróficas, no les des lugar, tu enfócate en tus objetivos, el tiempo te dará la razón, cada experiencia que vives, sea buena o «mala» te ayuda a crecer, a ser mejor, más sabio, más maduro y te acerca a los resultados que esperas.











Imagina que has caminado por un largo sendero sinuoso, difícil, con momentos alucinantes, otros peligrosos y otros hasta tediosos.

Y en este viaje que has emprendido has ido levantando piedras de distintas formas, colores y tamaños por el camino, tus bolsillos están llenos y pesados y tu bolso también está cargado de ellas.

Te has negado a deshacerte de esas piedras porque no has sabido elegir por cual empezar, has notado que ha sido un peso, una carga innecesaria pero con el pasar del tiempo te has acostumbrado a cargarlas.

Sabes que estas al final del camino y no llegaste al destino que esperabas, no disfrutaste el tiempo transcurrido del viaje como planeabas hacerlo y tampoco viste realizarse los planes, las metas que tenías al iniciar tu viaje.

Logras divisar en el horizonte que se presenta un nuevo paisaje, una nueva tierra, un nuevo camino de igual distancia que el que estas finalizando y las ansias de un nuevo viaje te apresan, la incertidumbre de las nuevas cosas que puedes descubrir golpean la puerta de la desesperación, no sabes aun como enfrentaras los nuevos desafíos, los peligros y problemas que se presentaran en este nuevo paisaje.

Llegas al final del sendero, donde solo hay un rio de unos metros de ancho que te separan de tu nuevo camino, sabes que no puedes estancarte y tampoco volver atrás, no hay un bote o balsa para cruzar, asique solo debes nadar.

Pero ¿cómo atravesar hasta la otra orilla si tanto tu bolso como tus bolsillos están cargados a mas no poder de piedras?, sabes que te hundirías por su peso, ni con todo un esfuerzo abismal lograrías cruzar sin ahogarte a medio camino.

Eres consciente que debes deshacerte de todo ese peso muerto e innecesario, aunque te resulte difícil, aunque de alguna forma te hayas encariñado y acostumbrado con toda esa carga inútil si quieres continuar tu viaje.

El camino que estas por finalizar o ya lo hiciste es el año que has vivido, el rio es la transición que enfrentas, que separa el anterior del próximo y las piedras de diversos tamaños, formas y colores son las cosas, personas, sentimientos, pensamientos, etc. que has acumulado en el camino, es decir, en el año transcurrido.

No puedes continuar tu vida y comenzar un año nuevo con cosas viejas e inútiles, así no das espacio a lo que deseas, a las cosas nuevas que van a llegar a tu vida, si estas lleno de todo aquello que ya es inútil.

Cargar con todo eso es hundirte más y más en el intento de avanzar, de continuar.

Muchos dicen «Año nuevo, vida nueva» pero quieren una vida nueva cargando con una vida vieja, no es posible, no se pueden vivir dos vidas simultáneamente, algunos pensaran lo contrario, pero cuantos llevaron una doble vida, siendo una persona en casa con su esposa e hijos, en un trabajo normal y siendo otra persona totalmente diferente con su amante y hasta otros hijos con ella y terminaron quedándose sin «el pan y la torta».

Si quieres comenzar un año nuevo, debes eliminar lo viejo, lo que no sirve, lo que llevas cargando durante todo tu pasado camino y que te ha estado agotando y desgastando innecesariamente todas tus fuerzas.

No es fácil, porque como mencione, te acostumbraste, hasta te encariñaste con tu carga, a estas instancias es algo común, rutinario, ya ni te preguntas porqué llevas peso muerto que te impide sentirte una persona libre, renovada.

Asique si esperas tener un 2019 NUEVO, debes deshacerte de tu carga, piensa conmigo, ¿es necesario cargar con todas esas frustraciones de lo que no pudiste hacer durante el 2018, con la culpa de no haber hecho ejercicios, de no haber cuidado tu alimentación, de haber perdido tiempo y dinero, de haber pasado tantas horas viendo programas inútiles en la televisión o revisado una y otra vez tus redes sociales y no haber hecho algo que te acercara más a tus sueños?

No, no es necesario. Suelta, sí, deja ir esa carga de frustración, de culpa, de sentirte inútil; de nada sirve «llorar por la leche derramada»

Si quieres, y aunque parezca tonto, párate frente al espejo mírate a los ojos y perdónate, date otra oportunidad, si todavía sigues respirando puedes cambiar las cosas, de lo contrario seguirás cargando con todas esas piedras.

Lo que no hiciste no hiciste, no puedes volver en el tiempo y arreglar las cosas, pero sí puedes darte una oportunidad para recomenzar.

Sé que muchos ni siquiera pueden decir con esperanzas «Año nuevo, vida nueva» porque a tantos años vienen diciendo la misma frase y viviendo una vida vieja y desabrida, y siguen porque no les queda otra, son zombis que van y vienen sin nada nuevo, llenos de problemas y conflictos sin resolver, acumuladores de dolores y frustraciones, que ya no esperan nada bueno y sorprendente y se dignan a vagar por el mundo sin un rumbo, sin esperanzas, sin metas y sueños.

Deja en el pasado las cosas, las situaciones, las vivencias que pasaste, ya las pasaste, no las traigas contigo a tu presente y tampoco las lleves a tu futuro, lo malo fue el momento no tú, asique avanza, de lo malo aprendes, de lo bueno también, hasta el chocolate viene dulce y amargo, saboreaste lo amargo, aprende y sigue, así también para los buenos momentos.

Hay personas que día a día reviven esa o esas malas situaciones, no se perdonan, no perdonan, no sueltan, es como herirse con el mismo cuchillo una y otra vez, sufriendo y sabiendo que está en su poder soltarlo y sanar.

Hay otras que viven de la gloria del pasado, día a día reviven sus buenos momentos y tampoco avanzan, «ah, cuando era corredor gane esta medalla de oro» algo que sucedió hace años y hoy esa persona es una sombra de lo que era, sentada en un sillón, descuidada, enferma y frustrada.

Conquistaste, ¡felicidades!, ve por más; perdiste, ¡felicidades!, supongo que aprendiste de tus errores, creciste, ve por más.

Suelta a las personas toxicas, a las amistades que no te ayudan a avanzar a ser quien realmente deseas, aquellas que te contaminan con conformismo, derrotismo, vicios y que como no lograron nada -porque nunca lucharon por ello y si lo hicieron desistieron- tampoco quieren que tú lo consigas.

También ese tipo de personas que no aportan nada bueno pueden ser el cuchillo con el que te hieres. Es vida o muerte, si quieres vivir es soltar todo lo que no sirve, que no es bueno para ti, para tu felicidad.

Si algo no resultó bien este año, si fallaron tus metas, si sufriste sentimental, familiar, económicamente, respira profundo y déjalo, si no pudiste hacer nada cuando lo intentaste una y otra vez chocándote contra un duro muro en cada intento, déjalo, ya no sufras por eso, avanza, eres una persona valiosa -aunque muchas veces no lo creas-

No mereces vivir sufriendo, mereces ser feliz, pero eso depende de ti y de nadie más, no va a ser tu familia, ni una pareja, ni un empleo o un proyecto quien te va a hacer feliz, eres tú, es tu vida, nadie puede vivirla por ti, y tampoco nadie puede impedirte de hacerlo.

Todos hablan porque tienen boca, todos miran porque tienen ojos, asique déjalos que hablen de ti, que te vean, no te ocultes, no dejes de intentar por miedo al que dirán, si de igual manera te van a criticar.

El estar más pendiente de lo que hagan o dejan de hacer los demás, impide que vivas tu propia vida, te llena de sufrimiento, conflictos y negatividad, eso te estanca.

Mientras no hagas daño a nadie, haz lo que te haga feliz, lo que te haga sentir a pleno, aquello que colme tu mente de pensamientos buenos, de superación.

Revuelca por el suelo ese “no puedo” y pisotéalo con todas tus fuerzas, porque TODO lo que queremos lo podemos hacer, de una forma u otra, siempre la humanidad lo ha conseguido, no hay límites.

Obviamente que si tienes 80 años y deseas ser un jugador de futbol profesional o astronauta sería casi imposible, digo casi, porque cada día me sorprendo de lo que veo.

Se una persona soñadora, pero recuerda que vives en la tierra y no en la luna, sueña en grande y actúa en grande, no te limites, está en tu naturaleza ser vencedor, fuiste quien venció a todos esos espermatozoides y naciste, aunque quizás muchas veces pensaste «¿Por qué tuve que nacer?»

Si esperas que el 2019 sea un gran año, debes despojarte de todo lo viejo, ropa desgastada, decolorada o rota por el tiempo, papeles viejos e inútiles, cosas que solo acumulan polvo y ocupan lugar en tu casa, en tu trabajo, en tus cajones, en tus armarios, en tu vida.


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