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Excerpt for Avenida de Almas by , available in its entirety at Smashwords



AVENIDA DE ALMAS





MIKE NERE

Copyright © 2018 Mike Nere

Todos los derechos reservados.

ISBN: 9780463661253



DEDICATORIA



A la vedette de mi alma,

y la inspiración que recibo de ella. Y, al amor,

de quienes me apoyan.


CONTENIDO



Agradecimientos

Capítulo 1


Capítulo 2


Capítulo 3


Epílogo


Acerca del autor




AGRADECIMIENTOS



A todos aquellos, viajeros y heraldos de la vida que,

me brindaron las voces de sus almas.


CAPÍTULO 1



SI TAN SOLO SUPIERAS

A un lado del momento que ha sido, del que ha descendido al olvido, recorro el camino de la confusión, y del destierro, de la herida abierta, y del dolor que consume. No espero regaños, no busco consejos; despierto, y camino siguiendo mi propia sombra, desalentado, sin preocupaciones, sin amor, solo.

El cansancio puede más, mis ojos se cierran, quiero dormir; abatirme en los brazos de la congoja que aprieta mi encierro, cobija mi salida, y me retiene. No puedo más, me abandono al siguiente parpadear, y caigo: abrupto, caigo sin peso, flotando. Fuertes bramidos surgen de alguna parte, los escucho, sin concepto, y sin términos.

No espero el mañana, desvalido me arrebujo en las mantas del horizonte, esperando sin saber, aguardando sin un porqué, sin estigmas, ni señales. Entonces, cabizbajo me suelto al anochecer sobre los amplios lomos de la gran luna, pero no despierto, no quiero hacerlo, el mundo es un teorema gris, un lugar incierto, fuego que consume, sin píldoras para el dolor.

No tengo las fuerzas para luchar contra la desavenencia, es más fuerte que yo; grita el destierro, y mis oídos lo escuchan a lo lejos, es la tiranía del tiempo que viene por mí. Los hechos sacuden mi cabeza, golpean el alma, aturden mi entendimiento de las cosas. Aun así, no despierto, no quiero hacerlo, dormiré hasta el alba, esperaré justo detrás del sol, en sus primeros rayos, y cerca de las sombras desgarradas, que, sin paréntesis, ni el valor de resistir, pero en la cobardía de morir en la desazón, y de la dura reprimenda del destino: me rendiré en sus brazos, y allí no hablaré, no gritaré, ni reiré y tampoco lloraré. Viviré con el aplomo de mis huesos, y no arrastraré mis pies; me he de abandonar al instante siguiente después del amanecer.

Oh, si, caeré rendido en tus brazos, tú lo sabes, porque en algún puerto mi nombre se recostará sobre tus hombros y sobre el corazón de la brisa matinal: entonces cantaré con fuerzas, sin tristeza, ni calumnias, sin la aflicción, del que no se rinde, té abrazaré, y te escucharé y nos diremos cosas buenas, porque es lo que queremos, y es lo que necesitamos…: es algo que necesito escuchar.

La contemplé, recostada sobre el marco de la ventana, con sus párpados cerrados y los labios, llenos de encanto, levemente entreabiertos. Abstraída en sus reflexiones. Sin verme, supo que la observaba. Abrió sus ojos.

─ ¿Quieres decirme algo? ─dijo, apenas susurrando─. ¿Lo que piensas, tal vez?

Hice a un lado mi libro, tomé mi silla y la acerqué, no demasiado. Cuidando mis modales, hablé en voz baja.

─Si te dijera que tu figura se recortaba con un singular y delicado brillo a causa de la luz que ingresa por la ventana, ¿qué dirías…?

─Diría que intentas coquetear conmigo ─respondió sin dejar de ver hacia afuera.

─No, me refería a la imagen que tu perspectiva me brindó en esos momentos.

─ ¿Solo eso?

─Intento proporcionar la resolución sugestiva que el ámbito liberaba a tu alrededor, es todo…

─Sino intentas revelar un átomo de conquista de bajo relieve hacia mí… Diría que, entonces, buscas entablar una conversación conmigo.

Volvió su rostro hacia mí, y pude comprobar la tonicidad de su tez blanca, debidamente humectada, los ojos de un color miel, penetrantes y expresivos; sus cabellos ondulados de un tono castaño, recogidos en una bien estructurada doble trenzas; y, una blusa de seda gris, con dos botones desabrochados; jeans clásicos de color negro, un par de botas con diminutas cadenillas, una gargantilla de oro con una letra, brazaletes de diferentes grosor y diseños, y, una mirada de: “ten cuidado con lo próximo que vayas a decirme”. Su actitud moderna e informal, le brindaba garantías de un estable equilibrio para el entorno en el que se movía: siendo la bibliotecaria de una de las principales de la ciudad, dejaba en claro que no se andaba con rodeos. Por alguna razón quedé intimidado o más bien, con miedo de salir avergonzado. Sonrió y bajó la cabeza.

─También que has sido gentil, y que te gusta la poesía ─dijo en tono suave.

<<Para nada, muchacha, quedé completamente prendado de tu persona>> ─pensé para mis adentros─ << ¡me gustas! ¡Pero estás a años luz de distancia! Si tan solo escucharas lo que pienso, de seguro me arrojarías un libro del tamaño del Peñón del Gibraltar…>>

─Sí, esa era mi intención ─dije tomando resuello─, has acertado, en verdad me gusta la poesía, la prosa y una buena aventura lejos de estos tiempos.

─Y, como tal, te expresas, ¿cierto?

─No pensé que te incomodaría, perdona si lo hice.

─No es eso, a veces debes razonar con la mente, lo que otros arrojan con sus deseos, si me entiendes. Mi intuición y la experiencia me han enseñado algunas cosas, y esta es una de ellas: créeme cuando te digo que he puesto a prueba a más de uno que ha intentado acercarse a mí, como si se tratasen de gatitos lastimeros a los que pudiera acariciar. Presumen del tiempo y de las decisiones sin colaborar con la oportunidad de un buen encuentro.

─Me gustaría que lo explicaras un poco mejor, sino te importa.

─Tiene que ver con el lugar adecuado y el momento indicado. Puedes estar en el lugar correcto, pero no en el tiempo indicado o puedes ver que el momento es el indicado, pero el lugar no se ajusta a los requerimientos. Si compaginas ambas directrices con el sentido común, nunca pasarás por inoportuno y mucho menos sufrirás una vergüenza. Por supuesto el aspecto tiene mucho que ver con eso, los ejemplos los puedes encontrar en el pasillo tres, estanterías A y B.

─De acuerdo, gracias, has sido muy amable en compartir tus pensamientos…

─ ¡Ay, Ray, en todo este tiempo que has estado viniendo! ¿Solo eso se te ocurre?

La vi, desprendiéndose de la alto como un águila sorprendiendo a una presumible y tímida presa.

─Bueno, es que… ─mi balbuceo pareció molestarla. Se incorporó, colocando las manos en la cintura.

─ ¡Te gusto, chico! ¡Admítelo! Todas tus atenciones, obsequios para mí, charlas casuales y los constantes vistazos que das a mi persona, son indicativos que…

─Lisa ─interrumpió una delgada muchacha de ojos celestes y rostro delineado por algún tipo de maquillaje natural. Mi arrojada dama del reproche, me vio por última vez, antes de responder.

─ ¿Qué ocurre, Pamela?

─No molesto, ¿verdad? ─dijo la recién llegada, mordiéndose levemente el labio inferior.

─No, preciosa, ¿en qué puedo ayudarte?

─Pues, he estado analizando mis diálogos, y…

Lisa regresó a su asiento y la invitó a sentarse junto a ella.

─Te escucho ─dijo, sonriendo, entretanto cruzaba sus piernas y apoyaba los antebrazos sobre la rodilla. La aludida tomó un par de hojas y se aclaró la garganta.

Mediocre redacción la que me has dado, Helen.

He hecho lo que me ha pedido señor Robert, nada menos que eso.

Si esta hubiese resultado ser una carta informativa, habría de ser expulsado por escasos métodos burocráticos y poca inteligencia a la hora de decidir lo mejor para la empresa.

Usted expuso el método que yo, debía ejecutar para cumplir con el trabajo solicitado.

¬─Aprecio tu dedicación, Helen, pero deberías haber implementado otros métodos para destacar nuestra colaboración con la firma INDEX.

¬─En ese caso, si lo desea, lo volveré a redactar.

El decepcionado gerente, meneó la cabeza. Por mi parte, yo estaba absolutamente convencida, en mi interior, que no me equivocaba, y que los reglamentos adjuntos del petitorio solicitado, cumplía con las normas pertinentes. Pero podía comprobar a simple vista que, el infeliz capataz de la performance cognitiva parecía irresoluto ante mi labor.

Levantó la cabeza y me vio directo a los ojos.

Lo dejaremos así, después de todo, no podría estar tan mal. Solo que, en el siguiente informe, desearía que enumeraras a modo de aclaración, las diferentes perspectivas viales, sobre las cuales nos movimos para acelerar el proceso de la construcción, ¿te parece?

¿Me lo está preguntando?

En vista de que eres mi secretaria personal, digamos que sí.

Está usted extraño en este día, señor Robert.

Tal vez ─dijo haciendo un gesto que confirmaba mi observación─, no obstante, y sin emplear más tu tiempo, puedes retirarte, por lo que sé, hoy es el cumpleaños de tu hijo, ¿es verdad?

Atrapada en la red.

Así es, señor Robert, es el cumpleaños de mi Alexander y pienso llevarlo al cine, a ver una película de su héroe favorito.

Muy bien entonces, adiós.

Hasta mañana, señor Robert, que tenga buenas noches.

¡Por todos los cielos, Helen! Solo, Robert, a secas.

En lo que a mi concierne, usted es un directivo ejecutivo, y para mí, la línea entre la confianza y el respeto, es muy importante. Si he de llamarlo así, es porque usted y yo, disponemos de una relación profesional, por tanto, no admitiré ninguna otra demanda en cuanto a nuestro trato, como le dije, buenas noches señor Robert.

Buenas noches, Helen ─dijo suspirando.


Lisa la escuchó con atención y asombro, y por unos segundos después de haber concluido con la lectura, permaneció en silencio, luego habló con firme expresión.

─ ¡Válgame el cielo, mujer! Es una buena redacción la que tienes ahí, ¿por qué dudas de lo que has hecho?

─No lo sé, supuse que debería trabajar en el asunto hasta que saliera a la superficie algún tipo de inspiración, o algo parecido, no lo sé…

─Por favor, Pamela, ¿qué estás diciendo? A ti, te ha llevado uno año tan solo, comprender el aspecto sensible de una historia, de los cuatro que a mí me han tocado. Imprimes personalidad y chispa a tus escritos, eso debería enorgullecerte, porque de lo que estoy segura es que, tú en lo absoluto, expones mediocres narraciones, mucho más, si ellas brotan del corazón y del alma. Esa eres tú, créelo y no lo dudes. No te estigmatices, y no permitas que seres interpersonales como retrógrados, cuestionen tu trabajo. Has puesto tu espíritu en este pedazo de cielo, ¿por qué habrías de decir que no es bueno…?

En cuanto acabó la conversación, y después de que Lisa le indicase algunos consejos a su alumna, se volteó a verme. Sus cálidos ojos expresivos, fijaron una interrogante, que ella supo señalar sin indirectas.

─ ¿Qué haré contigo, Ray?

─ ¿Quieres ir a cenar? ─repliqué con audacia sin bajar la mirada.

─Mm, tal vez, ¿tienes algo en mente?

─Por supuesto, solo esperaba el momento indicado << ¡Cielos! ¡Es un invento…! Pero es preferible admitir mi osadía a que, por alguna razón del destino, no tenga otra oportunidad>>

─De acuerdo, pasa por mi a las 19.30, descarto que ya sabes adonde me he mudado, ¿sí…?

─Desde luego, allí estaré, gracias por aceptar.

─No hagas que me arrepienta, Ray. Nos vemos.

─Muy bien, hasta esta noche, entonces.

¡Oh, me siento como si hubiera escalado el Himalaya! ¡Me siento eufórico! Aunque recién comienzo, pero ha valido la pena, esperar todo un año para acceder a la estoica y sobria dama inglesa. Todos esos días, preguntando a sus amigos, revisando su Facebook, y acercándome con cuidado para no alarmarla o que en el peor de los casos me tachara de un vil acosador enfermizo, con lo cual daría por el suelo, mis sueños de aproximarme a ella. De acuerdo Ray, a preparase para la velada. Rayos, estoy temblando por los nervios.


























¿A QUIÉN RAYOS LE IMPORTA…?


A muchos les importa nada la vida de otros. Cada quien vive como puede, según sus medios. Nadie está obligado a nada, ni a compartir, ni ayudar, ni a solidarizarse. Todo viene por iniciativa propia. La culpa no es de nadie. La responsabilidad es de todos, y cada quien, se hace cargo de sus propios actos. La gravedad es para todos igual. Si caes, si tropiezas, si te lastimas o lastiman, ¿a quién responsabilizarás? No culpes, no dañes, no reproches. Tú solo estás en un lugar equivocado en un momento equivocado, nada más. Se parte de la solución, si el problema es por causa de un tercero, no se lo eches encima, perdona, no te lamentes, perdona y continúa, nada pierdes y tal vez mucho, puedas ganar en el proceso. Si me entiendes, sabrás a que me refiero. Depende de cómo resuelvas las cosas y como te manejes durante la transición. El pasado quedó atrás, no lo recuperarás, pero, si aprovechas la ocasión de continuar a pesar de todo, simplificándolo: obtendrás oportunidades de un cambio y una mejora, para bien o para mal, en todo caso tu decidirás, que es lo mejor. Todo día que comienza viene con probabilidades, viene con un nuevo presente...Tómalo o déjalo. Paz.




























EN POS DE UN ENCUENTRO


Cuando piensas en alguien, cuando sales en su búsqueda, cuando tienes una firme convicción de hallar a esta persona, todo tu mundo se pone en marcha, se alinea en una sola dirección y en un solo objetivo: encontrarla. Nada más importa. Lo demás queda relegado a un segundo plano. Porque es tu prioridad ahora, es la fuerza motriz que moviliza tus sentidos y anhelos a ir tras ese sueño cuyo nombre tú ya conoces, y que tanto significa para ti. Tú lo sabes, solo tú. Son tus fuerzas, son todos tus sentimientos enfocados en un ideal único. Ya lo verás...






































AMOR AUSENTE


Como duelen las imágenes. Duele recordar… Sí, creo haberlo dicho ya, pero no importa, duele, quema, también lo mencioné, ¿sabes? No interesa las veces que las haya dicho, o pronunciado en papel o escrito en tela. Son parte de mi esencia, que no se van, ni se borran, ¡y, esta es la razón! Porque tal vez, sin desearlo, me atravesé en el camino de alguien más, y como consecuencia trajo aparejado un desenlace poco prometedor, como desafortunado y triste, amargo al igual que el ajenjo.

Ella soñaba siempre con cortinas en sus ventanas, habitaciones bien arregladas, soñaba con su ilusión cerca de una chimenea en días de invierno, soñaba con correr junto a su amor y abrazarlo hasta que sus huesos crujan… Soñaba sí, con anhelos, con la brisa en sus labios húmedos. Pero su realidad fue diferente: un muchacho sin experiencia, sin madurez, con temores sin resolver, la conoció, y se enamoraron.

Fueron solo unos meses, hasta que él le propuso matrimonio, tal vez porque no soportaba la distancia que los separaba o quizás su intención haya sido cerrar el círculo de intimidad con ella, y contemplarla desnuda a través de un delgado lienzo transparente. Tal vez porque creía en su religión y debía casarse antes de besarla con pasión y consumar su amor. Él debía hacerlo, quizás también porque deseaba escapar de su prisión en el ejército. Todo fue tan repentino, tan de prisa, que no tuvieron tiempo de decidir lo que era mejor para ambos, los dos anhelaban estar juntos. Ella porque no toleraba la soledad, tan joven, tan niña; El, porque deseaba tomarla.

Quizás sea lo mejor, pensaba, todo será romántico, tendremos la ayuda de nuestros amigos, de nuestros familiares. Sin trabajo, sin estudios, se echaron a la mar con pocos recursos. La familia de ella, estalló en crisis, no era lo apropiado: muy repentino, decían, no puede llevarse a cabo, no tiene trabajo, ¿de qué vivirán?

A ellos no les importó continuaron con lo arreglado. Se casaron en navidad. A partir de ahí todo comenzó a desplomarse... ¿Cómo saberlo? ¿Cómo saber que no resultaría?

Hoy las chispas se han ido. No hay abrazos. Besos o caricias. Solo té, y ocasionalmente café, un: ¡hola! ¿qué tal…? Eso es todo. Años perdidos en el anonimato de la mentira. Vagando simplemente para estar vivos. Inalcanzable se ha vuelto todo, sin romance, sin velos ni lienzos transparentes. Que idea patética y lastimera, como lamentable.































ALHISA


─ ¿Cómo te sientes? ─pregunté a mi amigo.

─No lo sé, es decir… Pienso, ¿qué haría de ahora en más? Y; no.… No logro verlo con claridad...

─Sabías que esto pasaría.

─Si, es solo que, duele demasiado, me desespera por dentro; yo, simplemente... No lo entiendo... Miras hacia todos lados, y no percibes nada... La angustia te devora por dentro, te absorbe, al igual que lo hiciera un hoyo negro, sin que puedas hacer nada en lo absoluto; y simplemente, te sientes como si una pesada roca te aplastara, hasta convertir tu vida en diminutos trozos de escombros. ¡Cielos cómo la extraño!

─Lo siento viejo, en serio, lo lamento...

Ahí permanecimos sentados en la arena frente al mar. El caritativo instante que profesé a mi amigo, resultaba inútil, su corazón ardía de impotencia ante la triste agonía de encontrarse separado de ella. No se debe ser muy inteligente para darse cuenta, de las grietas que se producen en el alma, cuando las agudas ondas de agrios sentimientos, te sajan por dentro, hasta hacerte sangrar.

Las lágrimas fluyeron del espíritu de mi hermano, lloró con firmeza sin importarle nada más, escondiendo su rostro entre las rodillas, entretanto colocaba sus manos por detrás de la nuca, hasta que los sollozos lo estremecieron por completo.

Alhisa -así es como se llamaba-, y él, es decir Robert, mi hermano y amigo: tras dos años de noviazgo intenso, se casarían, en una capilla-albergue, y posteriormente, se mudarían a otro estado. Su amor no era del tipo Romeo y Julieta o Andrew y Elizabeth, tampoco Tristán e Isolda; mucho menos, el de John Anders y Catherine Mullins. No; solo un valiente y encumbrado romance típico, como el de cualquier pareja, que ha sentido en las profundas arenas del tiempo, que se pertenecen hasta que las estrellas se congelen. El consuelo en ciertos periodos en la vida de alguien, no se ve como una reconfortante ayuda. No obstante, luego de unos minutos, algo, una sensación precipitada, se alojó en el ánimo de mi amigo.

Descubriendo una salida, se puso de pie, y colocando las manos en la cintura, su semblante cambió de repente. Estaba seguro de lo que haría, su rostro lo reflejaba.

─ ¿Qué piensas hacer...? ─Expuse sin dejar de ver el océano.

─Iré por ella... ─respondió sin titubeos.

─Temía que fueras a decir algo así.

─ ¿Y?

─Debía esperar a que lo resolvieras, y te dieras cuenta de que sentado en la playa no serías de mucha ayuda.

─La amo, Mike, la amo al punto que no puedo respirar...

─Lo sé viejo amigo e iré contigo.

─ ¿Lo dices en serio?

─ ¿A decir verdad? No, de igual modo te acompañaré.

─Gracias.


Fue así, que nos pusimos en marcha para ir tras Alhisa. Quien habría de saber lo que nos encontraríamos más adelante, tal vez en otro momento les cuente lo que sucedió.







































ILUSIONISTA


Mundo loco. Un día cualquiera, en un callejón atestado de chatarras y trastos viejos, me encontré a un vagabundo ─que no lo es, sino alguien que solo tuvo un mal día-. El buen hombre me dijo: Hey hermano, ¿una moneda?

─Seguro ─dije, y le dí un par billetes.

Entonces ocurrió algo fenomenal: ¡el tipo desapareció delante de mí! De súbito y, ¡zoom! Así de rápido, sin hacer ruido ni nada especial, solo se esfumo por los aires.

─ ¿Qué? ─me dije, y permanecí mudo, intentando comprender, lo que acababa de ocurrir. Entonces, ¡zas! Otra sorpresa: el sujeto reapareció frente mío, y me dijo:

─Lo siento, antes trabajaba como ilusionista, un mago…; los espejos, eran lo mío, ¿sabes? Tengo algunos dando vueltas por aquí...

─ ¿De verdad? ─dije incrédulo─ ¿qué hace en esta pocilga?

─Bueno, esa, es una larga historia. Verás, a veces, como en este caso, hago una presentación para gente generosa, y hoy ha sido tu turno... Gracias por los billetes.

Y se marchó, revolviendo algunos tachos de residuos.

¿Es en serio? ¿Un mago de primera mendigando?

¿La vida me quiere ver la cara?


























AMOR SENSIBLERO


─Prueba con esto: Cursi, cachondo, y chapado a la antigua.

─Vamos linda, ¿qué tipo de juego es este?

─No interrumpas, y solo sígueme, ¿sí?

─ ¿Adónde quieres llegar? ¿No iríamos por unas pizzas a la costanera? ¿Qué importancia tiene de repente esas palabras?

─Por favor, entra en mi juego cariño, quiero que veas algo.

─De acuerdo ─dije, me senté en el borde del sillón, y arrojé las llaves de la moto a la mesa ratón-, escúpelo...

─Bien, en todas partes donde voy, y sin importar con quien hable; una vez que toco el tema del romance, el amor y la elocuencia en las palabras para dimitir una razón emocional, me tildan de: cursi, cachonda y chapada a la antigua... ¿Por qué?

─ ¿Me lo estás preguntando?

─No veo a nadie más en esta habitación.

─De acuerdo, si esto hará que nos vayamos pronto, entraré en tu juego. ¡Bien! Y para terminar de una vez con esto, diré lo siguiente: vergüenza y antipatía.

─Explícate...

─ ¿Es en serio? Por favor, linda.

─ ¿Ves? No se puede tratar un tema contigo, pero, si tú lo traes, entonces si hay que escucharte. ¡Ve tú si quieres por las pizzas, yo, esperaré aquí ¡

─ ¡Samantha, por favor! Estás haciendo de esto...

─ ¿Qué es lo que estoy haciendo? Dime, ¿qué es...?

─ ¡Ah! Está bien, ¿quieres oír lo que pienso acerca de esto...? ¡Muy bien! En primer lugar: para algunos, eso no importa por la sencilla razón de que todo se ha convertido en una especie de negocio del flirteo. A pocos les interesa la idea de: mi vida, mi cielo y mi amor por ti no tiene límites, etc. Porque simplemente para ellos, esta es una idea primitiva, y pasarla bien, solo significa: salir, parrandear, tener sexo, beberse hasta el amanecer, morir en la delicia de drogarse y conseguir cuanto antes una próxima cita. El amor expresivo ha desaparecido, ya sea por la modernización de un lenguaje soez e inmaduro o por la condenada idea de un ser dominante. Por ejemplo: perra te amo y todo cuanto tengo es tuyo, es lo que les importa. ¿Y, ellas? Conviven con la simpatía de un tipo astuto y que les divierta. ¿A quién le importa un romántico en estos días o una exquisita niña amante de las buenas cosas? El mundo está podrido, muchos lo saben; no obstante, siguen comiendo en basurales, hartándose de la estúpida manera de vivir acelerados y embriagados porque la vida es loca y hay que vivirla... En lo que a mí concierne, deseo vivir como si recitara un poema bajo la luna, y después, cerca de un lago, junto al reflejo de las estrellas, hacerte mía. No perderé aquello que me hace sentir vivo y humano... Es lo que pienso.

El silencio se volvió intenso y de repente, mi Samy se colgó de mis hombros y me besó.

─Ven aquí loco mío ─dijo expresiva─, gracias. Muy bien cariño, para dar por finalizado este asunto te confesaré algo y espero no te molestes. Esto es parte de una tesis que he estado preparando y faltaba una entrevista a un ser querido. Debía ser natural y no preparado y tú me la has proporcionado. Gracias…

─ ¡Vaya! Así que esto era todo, no estoy molesto, pero vayamos por las pizzas, ¿sí? Muero de hambre, me comentas el resto con los helados, ¿de acuerdo?

─Sí, terminaré de arreglarme.

Al verla marcharse el tocador, pensé. ¿De verdad muchos creen que la importancia de los sentimientos es algo cursi? ¿Al punto que todo se transforma en una parálisis de idiotez extrema? Supongo que a nadie le importa lo que piense al respecto.

¡Samantha, ya vámonos!









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