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Lucia Fernández Sandoval











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¿Por qué

llevo

gafas?



Autor


Lucia Fernández Sandoval

Queda prohibida la reproducción total

o parcial de este ebook

por cualquier medio.






Título: ¿POR QUÉ LLEVO GAFAS?

© 2018, Lucia Fernández Sandoval

http://luciafernandezsandoval.blogspot.com

Diseño de portada: Lucia F S

Ilustraciones interiores: Lucia F S


Copyright ©


Todos los derechos reservados



Dedicatoria



Para esa niña pequeña de ojos melancólicos llena de tristeza, de heridas y de mucho sufrimiento; por no chillar cuando se pillaba un dedo, por no quejarse cuando le daban o la insultaban, por no gritar cuando ya no podía más cuando pagaba los castigos de otros, por no permitirse enfadarse con nadie reprimiendo así todo su dolor, por llorar a escondidas, por ser visionaria e incomprendida llegando a la confusión.



Gracias niña mía por no renunciar a la vida.




Índice



INTRODUCCIÓN

EL ACTO DE VER

POR QUÉ NO VEO

EL MUNDO

TIPS PARA VER UN MUNDO MEJOR, MÁS NITIDO

COMÓ FUNCIONA EL MUNDO EN EL QUE NOS MOVEMOS

EL PENSAMIENTO ES LA CLAVE

EL MUNDO A TUS PIES

LA IMPORTANCIA DE LA VISUELIZACIÓN

EL OJO CRITICO

ANTES NO VEÍA NI MI CUERPO

DIOPTRIAS

UNA PERSONA QUE NO VE BIEN

NUEVA FORMA DE PENSAR=VER=

MANDAMIENTOS A SEGUIR

AFIRMACIONES PARA VER MEJOR






INTRODUCCIÓN



Llevo gafas, mi visión es deficiente. Miro alrededor y la mayoría de las personas que me cruzo por la calle llevan incorporadas a su nariz unas gafas. Un complemento nada agradable, aunque hay quien ahora piensa que son bonitas nunca había sido un objeto de moda.

Las gafas, a la larga, deforman la nariz, toda la zona de alrededor de los ojos, además de causar problemas en distintas partes de nuestro cuerpo de las que hablaré con más detenimiento en este libro, como por ejemplo tensión en el cuello y los hombros.

Otras muchas personas utilizan lentillas que seguro al final del día reemplazan por sus indeseadas gafas, teniendo el mismo problema.





Sabías que:





Casi trescientos millones de personas en todo el mundo tienen problemas en su visión.



Durante mi trabajo en el hospital observé con mayor atención la gran cantidad de personas que utilizan gafas o que tienen otros problemas visuales, incluso preguntaba a gente que no llevaba gafas sí utilizaba lentillas.

Mi asombro es que de mil personas podrían ser tres las que veían perfecto.

Estudiando y observando esta situación descubrí que existía una clara diferencia entre las personas que tenían un problema en su visión y las que no.

Encontré dos personalidades que son bastante distinguibles en las que se pueden englobar a toda la población, y que son como dos polos opuestos, dos caracteres en la forma de ser que son muy bien diferenciados.

Y conseguí evaluar quien tenía problemas de visión y quién no, a pesar de quien no llevara gafas en ese preciso momento.

Haz junto conmigo tu propio paseo por este pasaje en un ejercicio de reflexión, explicación y entendimiento, todo ello incorporado en forma de narrativa, aforismos y poesía.









EL ACTO DE VER





La acción del acto de ver es el resultado de una interpretación perfectamente organizada en el interior de nuestro cerebro, justo en la parte más posterior, en la occipital, en el rincón de mayor oscuridad, donde se encuentra nuestra corteza visual que es el sitio donde realmente vemos.





¡Curioso! Donde vemos es donde más oscuro está.



Realmente no son nuestros ojos los que ven, sino que es en el cerebro donde empieza el acto de ver.

Me refiero a que primero ves en tu cerebro, que es pensar, imaginar, y luego ves eso mismo, lo que has visualizado en tu cerebro, a través de tus ojos como algo de afuera.

Nuestros ojos físicos solo confirman lo que primero a resuelto nuestro sistema interior de información visual.

La realidad es que vemos al revés.

La visión empieza en el cerebro y no en el exterior.







Ver es pensar, imaginar, visualizar.

Que es lo mismo que crear.









Vemos afuera lo que primero hemos visto adentro.



Cuando estamos imaginando, cuando creemos, cuando nos convencemos o cuando hemos pensamos fehacientemente en alguna cosa, esta se verá reflejada antes o después en nuestro entorno, en nuestras circunstancias diarias del viaje de nuestra vida.

Aunque no solemos relacionar lo que pensamos, lo que creamos en nuestra mente, con lo que nos sucede a diario en nuestra vida, así es porque muchas veces no sucede el hecho al instante, sino a las horas, días, meses, incluso años de haberlo pensado, creído o imaginado.







Cuando imaginas estás creando.







Cuando visualizas estás creando.







Cuando piensas estás creando

lo que luego ves en el exterior.











Ver es crear tu futuro.















Cuando piensas en una hoja

visualizas esa hoja, la ves en tu mente,

y, entonces, antes o después aparecerá

en tu entorno; en una acera, en un parque,

en una planta artificial.

Ves en tu exterior lo que primero has visualizado en tu interior.





Por eso, si no ves bien significa que no estás creando bien, que no estás pensando bien, que tienes pensamientos borrosos, tienes pensamientos que no te hacen ningún bien, destructivos; de preocupación, de desesperanza, de angustia, de dolor, de gran sufrimiento, y continuamente se repiten en tu cabeza, y te cuesta mucho deshacerte de estos pensamientos.















La condición en la que se encuentra mi vista es la del reflejo de mi visión interior: mi pensamiento.









Lo que veo, lo que escucho e interpreto, o lo que es lo mismo, mi percepción, no es más que una pantalla vista como el exterior en la cual se refleja todo lo que estoy sintiendo de mí, creyendo de mí, pensando de mí, mis creencias más profundas, mis costumbres aprendidas, mis hábitos, todo lo que está ahí en mi interior, en mi imaginación; lo que experimento como mi mente.













¿Por qué percibir, pensar, sentir, ver, imaginar, visualizar, creer, dar por hecho y convencerse de algo, es lo mismo?









Todo ser humano tiene dentro de sí dos extremos que son como dos personalidades distintas con los que actúa en la vida, se podría simbolizar como el sistema simpático y el parasimpático que ya llevamos dentro.

Algunas personas viven más en uno de estos extremos, permaneciendo en ese estado la mayoría del tiempo, con ello se puede descifrar su carácter. Otras personas viven dando bandazos, algunas veces incluso a cada instante, entre estas dos polaridades, suelen ser las personalidades indecisas.

Los que viven más en el extremo, en el polo, en el estado que yo personalmente algunas veces denomino en la tierra, yeyuno, desde los intestinos, el corazón, estado de los sentimientos hacía uno mismo, el “yoismo” podríamos decir, son las personas que por lo general tienen una vista perfecta, y podrían dar la impresión, debido al tipo de sociedad en la que nos encontramos, de que son unas personas algo egoístas, por pensar más en ellas, en sus sentimientos, en su valor, se aprecian, se respetan, en definitiva, se aman por sobre todas las cosas. Esto sería lo ideal para todos, y tendríamos una vista perfecta.

Otras personas viven más en el estado que suelo denominar cielo, cerebro, raciocinio, son las que no ven perfecto. Miran por otros.





















Mirar por uno mismo genera visión clara.















Hace años descubrí lo que era en realidad mi subconsciente, y todo lo que este representaba en mi vida.

Por entonces ya llevaba varios años de investigación concienzuda sobre qué es en realidad el mundo en el que estamos, nos movemos, actuamos y sentimos.

Cuál era la verdad de todas las realidades posibles:



  • La verdad en los Evangelios, en el Zohar, en la Tabla de Esmeralda, en el Libro de los Muertos, en las pirámides, en miles de libros de conocimiento.

La verdad del entorno que vemos con nuestros ojos físicos.









POR QUÉ NO VEO





¿Por qué unas personas ven perfectamente mientras que otras les es imposible andar a tientas por sus propias casas sin ponerse los lentes incluso antes de poner un pie en el suelo?

Existen dos maneras de ver el mundo.

Dos formas completamente distintas de interpretar el entorno que nos rodea, dos polos opuestos de un mismo eje.

Dos visiones absolutamente distintas de la misma realidad; una es la visión constructiva y la otra es la visión destructiva.

Quien ve la vida de una manera que le sale de una manera naturalmente positiva y quien ve la vida en su mayor tiempo de una forma primordialmente pesimista, negativa.







¿POR QUÉ NO VEO?





  • No digo las cosas claras. Tengo miedo a decir ciertas cosas por si hiero al otro.





  • Me reprimo de hacer o decir por no ofender, por ser precavido.





  • Existen todavía tabúes inconscientes en mi sistema de creencias.





  • Porque tengo vergüenza. En infinidad de situaciones no digo, no hago, no explico, me callo, y esto sucede por un sentido subconsciente de la vergüenza, venido quizá de creencias religiosas todavía incrustadas.





  • Me reprimo en expresar ciertas cosas.





  • Utilizo más el intelecto que el instinto. Pienso más que actúo.





  • Tengo miedo de hablar o pensar ciertas cosas.


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