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Lucia Fernández Sandoval





























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Poema escrito

Emoción liberada





Autor



Lucia Fernández Sandoval



Queda prohibida la reproducción total

o parcial de este ebook

por cualquier medio.













Título: Poema escrito emoción liberada
© 2018, Lucia Fernández Sandoval
Diseño de portada: Lucia F S

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Todos los derechos reservados



A Raquel, mi cuñada, por ser

una excelente lectora

y entendedora de mis obras.



Y a Ana, mi cuñada,

por leerme

y animarme.









Poemas







IRA, el silencioso



Como un caballo desbocado dando coces de desesperación

iba ansiada mi alma alzando gritos desde mi interior,

un alocado sentimiento del cual no lograba reconocer

y hasta mis dientes ya crujían sin saberse donde meter.



Unos insípidos de boca roja; don cruel el aliento

con los álabes saturados y la rabia reteniendo,

empujando sigilosa la temida montaña nacía

que, en mirarla repetida y con intensa atención,

he estado amamantando como paloma a su pichón.



Di alimento del mal pensar —el contrario a mi favor—

por haberle dado teta inconsciente del error.



No recuerdo su comienzo,

ni el tipo de espino ingerido,

pero tan grande se ha revelado

que por mi boca pide paso

para poder esputar tantos días amargos.



Con la lengua desdentada entre mi arcada

donde quisiera salir el fuego de mi alma,

en ingenua creí malo

y por vergüenza no dejé;



por falta de valor,

por miedo a perder tu amor,

o por un pensamiento idolatrado,

erróneo,

es el que aparece ahora

en mi campo de visión,

aún sabiendo que no soy sino yo.



Quien viniera a mí a calmar mi dolor,

a decirme solución o quizá esta explicación;



que no es mejor el callar que el expresar la emoción

si creída es perversión o agresión al exterior.



Es solo un llamado «mis juicios»

sin margen de error,

por no saber que ellos mismos

son el anciano traidor.



Un viejo mochilero

de basta carga empedrada,

y con ímpetu apegada

cuan mejor cemento romano

impermeable de acueducto

y este difícil de arrancar.



Son antiguas costumbres

que más que darme felicidad

y sosiego,

arraigo y comodidad

al ser un reflejo de experiencias

aprendidas sin cesar,

me dan castigo amargo

que de mí quisiera arrancar.



Y han formado un remolino

silencioso y malnacido

que a mis dientes ha lastimado

moliéndolos sin descanso

día y noche,

descerrajando su corona

«cima de nieve blanca»

queriendo desequilibrar así

sus cristales en giroscopio.



Por invención todo esto asir

sin ver por mí lo que era mejor,

creencias que luego olvidé,

mas es ahora cuando lo sé.



Era ira lo que escondía,

un sentimiento desgarrador,

que en callado bien me pedía

su esperada liberación.



Al fondo de mi mente fui

a buscar la comprensión

y al cabo de varios años

pude acceder a la información;

cuando alguien me hacía daño

por sus palabras o hechos

me quedaba paralizada

tragándome todo el sufrimiento,

no hablaba, no me defendía,

simplemente quedaba herida,



incapaz de ver mi propio amor

por no enfrentarme al exterior

por miedo a perder aprobación,

tu cariño y tu aceptación.



Así surgía frustración,

una de las raíces de su semilla,

una aliada miembro en la batalla,

por no soltar de mi boca:



Lo que me estás diciendo

encoge mi alma, mi corazón

y me llena de dolor.



El dialogo no es acallar al uno.



El dialogo que hace grande

es el que emana de dos.















¿Qué soy yo, el mundo de las apariencias?



Una mota de polvo,

un algo insignificante,

un trozo insulso de valor,

la pluma despegada

que a deriva va

capricho del viento

cuando pasa por montes,

desfiladeros,

selvas y cortafuegos

golpeada en el silencio,

un desaliento

que tambalea entre sus ramas.



Una aprendiz de nada,

pues nada soy aquí,

un número si acaso,

un cajero del que sacar billete

cuando se antoje

y por imposición,

una bola dando vueltas

en el mismo laberinto

del tapón de aquel bote

donde de niña soplaba burbujas.



Una rebelde incomprendida,

oveja negra me definía,

la locura de divergir.



Así soy yo, el mundo

de las apariencias.





Mirando atrás



Camino mirando atrás

y el miedo con presura,


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