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¿Cuánto te conoces?


Guía práctica para ser tu mejor versión.

¡Lidera tu vida!



Kybel Rosado


Título: ¿Cuánto te conoces?

Guía Práctica para ser tu mejor versión.

¡Lidera tu vida!

© 2018, Kybel Rosado González

©De los textos: Kybel Rosado González

Ilustración de portada: Kybel Rosado González

1ª edición

Todos los derechos reservados


Índice






Tú eliges, tú decides: 
El mundo que quieres, la vida que vives.”

-Rosana








Capítulo 1. Mi camino hasta aquí




¿Quién soy? ¿Te refieres a, de dónde soy?

¿Lo que seré algún día?

¿Lo que hago? ¿Lo que he hecho?

Te refieres a… ¿lo que ves?

¿O lo que he visto yo?

¿Lo que temo? ¿Lo que sueño?

¿Lo que hago? ¿Lo que he hecho?

¿Lo que seré algún día?

¿Te refieres a quién amo?

¿Te refieres a lo que he perdido?

¿Quién soy yo?

Creo que lo que soy…es exactamente lo mismo que tú.

Ni mejor, ni peor.

Porque nunca ha habido o habrá nadie que sea exactamente igual que tú o que yo.”



  • Serie Sense 8



























Cuando tomé la decisión de escribir un libro, las primeras ideas e imágenes que aparecieron en mi cabeza fueron sobre todo de inseguridad. ¿Qué podía contar yo? ¿Qué podría aportarle al mundo con este libro? ¿Hacia dónde lo voy a enfocar? ¿De qué manera puedo ayudar a las personas con él?


Los primeros días (y semanas) me bloqueé. No sabía por dónde empezar. Comencé a leerme todo tipo de información sobre cómo escribir un libro o ebook. Hice esquemas sobre los pasos a seguir, pregunté a diferentes grupos de personas sobre qué temas lees gustaría leer, qué cosas necesitaban saber para mejorar su situación de vida y su estado emocional. Tenía una libreta con mapas mentales donde iba colocando los temas que me parecían importantes, los ejercicios prácticos y los libros a los que haría referencia.

Tenía toda esta información, pero todavía no me atrevía a escribir. Me ponía excusas y me comparaba con todos los autores a los que sigo y leo. Sé lo que estás pensando, así no iba a arrancar nunca.


Así que un día me pregunté, una vez más, cómo podría ayudar a la gente a través de un libro.

La respuesta vino de inmediato: Me gustaría escribir un libro que me hubiera ayudado en esos momentos en los que me sentía perdida y sin foco. Esos en los que deseas cambiar, porque no te encuentras bien contigo mismo/a ni con lo que te rodea. En esos en los que no te conoces, ni sabes cómo hacerlo. O en los que no entiendes cómo funciona el mundo, y en el que te gustaría salir de los patrones establecidos. Esos en los que falta motivación para seguir adelante y dejas de creer en tus sueños. Momentos en que te has sentido tan perdido/a que no sabes qué rumbo tomar.


En resumen, así es cómo me he sentido varias veces, en diferentes etapas de mi vida.

A todos nos ocurre.

Lo que marca la diferencia es el momento en el que te haces consciente de todo esto. Te das cuenta que necesitas saber más sobre ti. Descubrir qué necesitas aprender y desaprender.


Es bueno que empieces a tener consciencia y te enfrentes a ello. Y no hablo de una lucha interna sin tregua, o de una frustración continua con el mundo que te rodea por ser como es. Hablo de ser consciente del momento en el que estás. Ser honesto/a contigo, preguntarte qué quieres en la vida y cuestionar si el punto en el que estás hoy es el mismo donde quieres seguir estando. Es un momento de aceptación de ti mismo/a y de tu historia contada. De decidir qué quieres a partir de ahora de esta vida que te ha tocado vivir. Solo tú puedes cambiar tu presente, y de forma automática, tu futuro.

Es el momento perfecto para cambiar tu vida.


No arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.”


Un poco de mi historia


Decía Carl Gustav Jung: Lo que no se aprende por discernimiento, se aprender por sufrimiento.


A veces por procrastinar enseñanzas, las lecciones nos vienen a través de sufrimiento. Así la vida se asegura que aprobemos y pasemos a la siguiente lección.

En mi caso, se ve que dejé de lado las lecciones de la vida, para centrarme en otras cosas que creía más importante como “hacer lo establecido por las creencias familiares y sociales”.

Cuando terminé el instituto, me fui a otra ciudad a estudiar en la universidad. Así que durante varios años estuve viviendo en otro lugar, lejos de mi familia y amigos.


Hice Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones en Imagen y Sonido, una carrera que por lo menos para mí y mi grupo de amigos de carrera, fue muy dura.

Eso quiere decir que pasamos mucho tiempo en bibliotecas, laboratorios, clases, prácticas y poco tiempo de ocio fuera del campus. Estábamos totalmente enfocados en estudiar.

Yo pude escaparme durante un tiempo a Italia de Erasmus. Una bocanada de aire fresco, de descanso, en la que sentía la necesidad de pasar mucho tiempo conmigo. Había comenzado a preguntarme cosas sobre mí, sobre el mundo, la sociedad, los patrones establecidos y también acerca de mis propios patrones mentales.


Volví con mucha energía y terminé las asignaturas de la carrera. Ahora quedaba el proyecto final. Así que volví a mi ciudad, porque solo tendría que visitar de vez en cuando a mi tutor para revisar el trabajo que estaba haciendo.


Ahí fue cuando comenzó a derrumbarse mi mundo.

Volví a mi ciudad, a casa de mis padres, después de haber vivido fuera, unos seis años. Mis amigos habían desaparecido y ya no era prioridad quedar para vernos. Todos habían hecho su vida, y era normal, llevaba tiempo fuera y ya no teníamos demasiadas cosas en común. Sentía que no encajaba en ningún sitio.


Aparte de eso, el proyecto no lo llevaba demasiado bien, no sabía cómo enfocarlo. Tenía además dos anexos de innovación en los que mi tutor no podía ayudarme porque no tenía ni idea. La información era escasa y me sentía muy frustrada. Sentía que mi vida se estancaba.

La desmotivación se apoderó de mí. No tenía ganas de nada. No veía el final de ese proyecto. Además de sentir auténtico terror a presentarlo de manera oficial frente a un tribunal. No sabía si sería capaz de hacerlo bien, y pensar en el futuro, después del proyecto, me creaba ansiedad. Con mis amigos de la facultad hablaba a veces por teléfono y nos desahogábamos hablando de los diferentes proyectos. Todos estaban totalmente enfocados en terminarlo. Vivíamos para ello.


Entré en un estado de apatía, tristeza y me sentía muy sola. Prácticamente no hablaba con nadie de lo que me preocupaba.

Entonces, entré en una depresión.

No tenía ganas de levantarme. No tenía ilusión o motivación para hacerlo. Me costaba mucho estar bien y mis sueños de repente habían desaparecido. No sabía cómo motivarme, sentía que no me conocía.


Un alma triste mata más que cualquier bacteria.” – Joohn Steinbeck


Siempre he leído libros de autoayuda y desarrollo personal cuando he tenido momentos de crisis, así que me agarré a ese tipo de lecturas para no desmoronarme aún más. Empecé también a escuchar meditaciones y música que me transmitiera paz.


Pasaba mucho tiempo sola, y mi cabeza no paraba de pensar. Era el momento de ir hacia temas que fueran más profundos. Encontrar el significado de estar aquí.


En esa búsqueda de información me encontré con varios autores, libros y documentales. En ellos se contaban historias de muchas personas que habían pasado por miles de situaciones que les habían hecho caer y perder toda esperanza. Situaciones de las que habían aprendido, de las que se habían recuperado y que les enseñaron a ser sus mejores versiones.

Podría nombrar cientos de autores que me ayudaron en el camino. Pero sin duda el que me hizo despertar en ese momento, con el que sentí paz, con el que empecé a romper creencias y patrones mentales, fue Eckhart Tolle.


Nunca había oído hablar de él, pero cuando empiezas a introducirte en el desarrollo personal y la espiritualidad a nivel profundo, descubres que hay autores que son esenciales. Él es uno de ellos.

Después de eso no pude parar de leer sobre el tema (todavía sigo haciéndolo). Y comencé a estudiar sobre inteligencia emocional, ho’oponopono, budismo, física cuántica, desarrollo profesional, PNL, espiritualidad, psicología positiva, mindfulness, etc.


Descubrí que me apasionaba este mundo porque me encantaba pasar horas y horas investigando, leyendo, viendo videos y charlas, haciendo cursos y talleres, etc. Así que terminé formándome como coach.


Es por todo esto que he decidido escribir este libro. Todos tenemos momentos en los que nos planteamos si el camino que hemos escogido es el correcto, si la vida que tenemos es la que queremos o si estamos haciendo realmente lo que deseamos.


En este ebook te daré información que he ido recopilado durante estos años y que me ha servido para seguir adelante. Hay muchísimas técnicas y ejercicios que te ayudarán a cambiar, cuando decidas hacerlo. Haz un compromiso contigo y prioriza tu equilibrio y bienestar. Invierte tiempo y energía en ti. ¡No te arrepentirás!


A continuación, te encontrarás con un libro muy práctico. La idea es que entres en acción cuanto antes.

Por eso te recomiendo tener una lectura activa. Hacer los ejercicios que vayas descubriendo y los emplees en tu vida. De esta manera conseguirás:


  • Tener nuevos hábitos saludables.

  • Gestionar mejor el tiempo y ser más productiv@.

  • Planificar tu día, semana, mes, e incluso… ¡tu año!

  • Tener presentes aquellos valores que te mueven.

  • Conocer tus creencias limitantes.

  • Crear tu propio botiquín para el alma y así automotivarte.

  • Poner foco en aquellos sueños que quieras conseguir.

  • Y mucho más.


Solo leyendo no conseguirás los resultados que deseas. Tendrás que hacer algo más.

¡Pon toda tu energía! Toma notas, apunta dudas y… ¡envíamelas! Haz los ejercicios y repítelos, crea tu plan de acción y ten en un sitio visible todos los ejercicios que te sean útiles para el día a día.


Dedicarse al crecimiento espiritual y a una causa más grande que uno mismo y más beneficioso para los demás es el mejor uso que podemos dar a nuestro tiempo aquí, en este planeta.” – Lama Surya Das


¡Vamos! Es el momento de hacer cambios, de conocerte y descubrir una mejor versión de ti mism@. ¡Ánimo!


Capítulo 2. Nuevos hábitos. Creando tu nueva versión


El águila es una de las aves de mayor longevidad. Llega a vivir setenta años. Pero para llegar a esa edad, en su cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión.

A los cuarenta años, sus uñas se vuelven tan largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta.

El pico, alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas, y para entonces, volar se vuelve muy difícil.

En ese momento, sólo tiene dos alternativas: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le llevará aproximadamente ciento cincuenta días.

Ese proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesita volar y se siente más protegida.

Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca con el pico hasta arrancarlo.

Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a una sus viejas y sobrecrecidas plumas.

Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros treinta años más.”



"Nada dura eternamente, 
siempre llega un momento en el que debemos decir adiós al mundo que conocemos, 
adiós a todo lo que dábamos por sentado, 
adiós a aquellos que creíamos que nunca nos abandonarían, 
y cuando estos cambios se producen por fin, 
cuando lo conocido se ha ido 
y lo desconocido ha ocupado su lugar, 
lo único que podemos hacer, es decir: 
Hola y bienvenidos."


- Serie: Mujeres Desesperadas


Sí, lo sé. Puede parecer un rollo eso de organizar una rutina nueva con hábitos que no sabes sí vas a cumplir. Tampoco sabes si vas a estar lo suficientemente motivado/a para cumplirlos o no.

No desesperes, vamos a ir paso por paso.


Siempre que se disponga a mejorar sus capacidades, cambiar su comportamiento o mejorar su vida, comience por incrementos pequeños.” - Jack Canfield.


Haz una lista de esos hábitos que sin duda quieres que tenga tu nuevo yo.

En cuanto la tengas hecha, elige uno con el que empezar. No te propongas varios al mismo tiempo. Poco a poco vete añadiendo por orden de prioridad aquél que creas necesario, sin eliminar el que hayas ya implementado en tu rutina. Lo recomendable es que esperes aproximadamente un mes para seguir con el siguiente. De este modo te aseguras que el anterior ya esté actuando de forma automática en tu vida.


A mí me gusta utilizar el método de sustitución. Esto significa cambiar un hábito que no te aporta nada positivo por otro más productivo, motivador o inspirador.


Por ejemplo, imagínate que después de almorzar te quedas una hora de sobremesa con las personas con las que vives o trabajas. Sientes que estás perdiendo el tiempo y que podrías aprovecharlo para otras cosas, pero te sientes mal por irte antes. Bien, escoge un hábito que lo sustituya y que sea beneficioso para ti. Termina de almorzar y escoge ir a caminar 40 minutos en vez de hacer la sobremesa.


Con la comida es bastante útil si queremos deshacernos de alimentos perjudiciales de nuestra dieta diaria.

Un ejemplo sería el azúcar. Si estás acostumbrado a tomar café o té con algo de azúcar, es bastante desagradable de repente dejar de hacerlo. Así que lo recomendable sería sustituirlo, por ejemplo, por la stevia. Así no provocas un cambio demasiado brusco que quizás te desmotive en el camino hacia ese nuevo hábito.

¿Ves cómo funciona? Escoge un hábito que te perjudica y cámbialo por uno que sea favorable para ti y que al mismo tiempo no te desmotive.

Si quieres un estudio más profundo y selectivo de aquellos hábitos que quieras o necesites implementar, no dejes de hacer La Rueda de la Vida.


Este ejercicio es uno de los clásicos del coaching para poner foco en los cambios que quieres realizar.

Toma papel y boli y dibuja en una hoja un círculo. Divídelo en ocho partes, como si fueran los quesitos del trivial. Cada una de esas partes representará un área de tu vida.



  1. Desarrollo Personal

  2. Hogar

  3. Salud

  4. Trabajo

  5. Amigos

  6. Amor

  7. Dinero

  8. Aficiones


Después de tener todo esto en el papel, empieza con el ejercicio. Vete poco a poco analizando cada una de las diferentes áreas, y puntúalas con valores entre 1 y 10. Para ello, es recomendable que te hagas las preguntas que encontrarás a continuación. Te ayudarán a ser honesto/a y te dará claridad de la gestión de tu tiempo.


  1. Desarrollo Personal. ¿Cuánto tiempo le dedicas al crecimiento personal? ¿Qué prioridad tiene en tu día? ¿Qué actividades haces que desarrollen esta área?


  1. Hogar. ¿Te gusta el lugar en el que vives? ¿Es un sitio en el que te sientes cómodo/a? ¿Es un lugar en el que recargas pilas cuando estás cansado/a?


  1. Salud. ¿De qué forma estás cuidando tu cuerpo? ¿Comes de forma saludable? ¿Tienes energía en el día a día? ¿Haces algún tipo de deporte?


  1. Trabajo. ¿Te sientes satisfecho/a con tu trabajo? ¿Estás cómodo/a? ¿Te gusta? ¿Te sientes bien en él? ¿Tienes buen trato con tus compañeros?


  1. Amigos. ¿Cuánto tiempo compartes con tus amigos? ¿Son relaciones de calidad? ¿Haces actividades con ellos? ¿Están cuando los necesitas? ¿Estás cuando te necesitan?


  1. Amor. En el caso de tener pareja, se evalúa el amor en ella. ¿Estás a gusto en esa relación? ¿Es una relación transparente? ¿Compartes tiempo de calidad con esa persona? ¿Existe confianza, complicidad y compatibilidad?

En el caso de no tenerla se evalúa el amor hacia uno mismo. ¿Cómo te tratas? ¿Eres tolerante contigo? ¿Te escuchas? ¿Eres exigente contigo? ¿Te quieres?


  1. Dinero. ¿Tienes los ingresos que quieres? ¿Sientes que necesitas más? ¿Qué tipo de relación tienes con el dinero?


  1. Aficiones. ¿Cuánto tiempo le dedicas a las cosas que te gustan? ¿Tienes hobbies o los has dejado de lado? ¿Inviertes tiempo y dinero en actividades que te gusten?




Cuando hayas terminado de puntuar cada una de las áreas anteriores, pinta de colores la puntuación de cada una. ¿Cómo es la figura final? ¿Se parece a una rueda o tiene forma irregular? ¿A qué áreas de ti vida le estás dando menos valor?

Escribe la fecha de hoy al lado izquierdo de la rueda de la vida.

Ahora iremos a por el paso número dos.


Colócate delante de la hoja. Échale un vistazo a la vida que has plasmado en el papel.

Lo que haremos será trasladarnos en el tiempo, al mismo día, pero un año después.

Escribe la fecha en el lado derecho de la rueda y marca cada “quesito” con una puntuación de 9.

Después de un año, has conseguido que cada parte de tu vida tenga una media de sobresaliente.


Cierra los ojos y sitúate en esa fecha. Siente que ha sido el mejor año de tu vida. ¡Has conseguido un nivel de satisfacción personal de nueve! ¡Esto hay que celebrarlo!


Situado/a ya en ese año de experiencias y cambios de hábitos. Abre los ojos.


Ahora es el momento de pasear por cada área y hacerte unas cuantas preguntas. (No te olvides de escribir todo lo que se te ocurra).


1.Desarrollo Personal. ¿Qué actividades hago ahora y he conseguido implementar en mi rutina diaria que beneficien mi crecimiento personal? ¿Cuánto tiempo le dedico? ¿Qué he hecho para sentirme con un nueve de puntuación?


2.Hogar. ¿Qué cosas he cambiado en mi casa? ¿Me he mudado? ¿Vivo en una nueva casa, ciudad, país? ¿Dónde? ¿He hecho las reformas que siempre he querido? ¿Qué ha cambiado para sentirme con un nueve?


3.Salud. ¿Qué hábitos saludables tengo en mi vida? Si hago deporte, ¿cuántas veces a la semana? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Qué acciones me han llevado a tener un nueve?


4.Trabajo. ¿He cambiado de trabajo? ¿Estoy en otro departamento? ¿Tengo nuevos compañeros? ¿Soy mi propio jefe? ¿Qué ha sucedido para que tenga un nivel de satisfacción de nueve?


5.Amigos. ¿Qué actividades hago con ellos? ¿Cuántas veces hablo con ellos a la semana? ¿Tengo nuevos amigos? ¿Qué ha ocurrido para tener un nueve de nota?


6.Amor. Con pareja, ¿Qué tipo de relación tengo? ¿Me siento a gusto? ¿Estamos enamorados?

Sin pareja: ¿Me priorizo? ¿Me cuido? ¿Qué he cambiado para que sea un nueve la puntuación?


7.Dinero. ¿Tengo más ingresos? ¿Qué he hecho para tenerlos? ¿Qué mejoras he conseguido para tener un nueve?


8.Hobbies. ¿He encontrado un hobby? ¿Cuántas horas por semana le dedico? ¿Qué actitudes me han llevado al nueve?


Escribe cambio de hábitos, de pensamientos, de sensaciones, de acciones, todo lo que creas conveniente para llegar a esa puntuación.


No pidas al mundo cambiar, cambia tú primero.” – Anthony de Mello


Sé detallista a la hora de describir las acciones que has llevado a cabo para conseguir ese increíble año.

Cuando termines con este ejercicio, visualizarás los cambios a realizar que marcarán un antes y un después en tu vida. Quizás sea aprender a gestionar mejor tu tiempo para disfrutar de más actividades de ocio o que el momento de tener actitudes más saludables ha llegado.


Lo importante es que descubras qué hábitos te están perjudicando y cuáles son los que crees necesarios añadir a tu rutina.


De todos, elige aquellos que crees que puedes conseguir. Deben ser realistas, alcanzables, específicos, medibles en el tiempo y motivadores para ti. Importante: Sé muy específico en el hábito.


Por ejemplo, no me vale: Haré más deporte.

La opción correcta sería algo así: Empezaré a correr tres veces a la semana. ¿Cuándo? lunes, martes y miércoles. ¿Cuánto tiempo? 30 minutos cada día. ¿Dónde? En el parque cerca de mi casa.


Recuerda que es importante empezar uno por uno. Vete añadiendo poco a poco diferentes hábitos. Ten paciencia contigo, estás cambiando tu mente y tu vida. No desistas y tómatelo como un entrenamiento. Cuando tu mente lo clasifique como un hábito te saldrá de forma natural, sin tener esa horrible sensación de obligación. ¡Ya estará dentro de tu rutina!


Para ir comenzando con pequeños objetivos diarios, te recomiendo una plantilla diaria que también te ayudará a motivarte y empezar el día con buena energía. ¡A mí me ayuda muchísimo a no perder el foco! Puedes descargártela aquí


Compra una libreta que solo uses para eso (o descárgate la plantilla).


Cada día, por la mañana cuando te levantes o antes de ir a dormir, escribe lo siguiente:


  • 3 Objetivos para cada día.


(Si puedes, diferéncialos en 1 objetivo profesional, 1 objetivo personal y 1 objetivo de bienestar). Aquí es donde empiezas a poner tus nuevos hábitos a cumplir.


  • 3 Agradecimientos del día.


Todos los días tienen cientos de cosas por las que deberíamos estar agradecidos. Desde esa taza de té o café que te tomas por las mañanas y te encanta, hasta tener personas a tu lado que te quieren.


  • Celebra 3 éxitos. ¡No te olvides!


Cada día tienes cosas que debes celebrar. Éxitos del día que has conseguido. Como puede ser cocinar un nuevo plato que te ha salido riquísimo o meditar 10 minutos. ¡Celebra los pequeños logros!


  • ¿Cómo quiero sentirme hoy?


Si quieres (o necesitas) un poco de seguridad, escríbelo. Puedes visualizarte. Si quieres un día tranquilo, escríbelo y visualízalo. Tu cuerpo comenzará a sentirse en ese estado. Simplemente, escribe cómo quieres sentirte.


Llevo algunos años haciendo este ejercicio y aparte de ayudarme a organizar mi día, me recuerda cuáles son mis objetivos, y me pone en un estado de motivación y bienestar. ¡Ahora te toca a ti ponerte en acción!


Capítulo 3. Consigue tus objetivos. ¡No pierdas el foco!



Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.


El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.


A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
«Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.


Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.


El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?».
- ¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.”




Si eres realmente honesto con lo que quieres en la vida, la vida te lo dará.”

- Serie: Cómo conocí a vuestra madre



Espero que empieces este capítulo después de haber realizado el ejercicio de la Rueda de la Vida y que hayas clarificado el objetivo o proyecto en el que enfocarte.


La razón número uno por la que la mayoría de la gente no obtiene lo que quieres es porque no sabe lo que quiere.”- T. Harv Eker.


Aunque sepas cuál es la meta que quieres conseguir, te invito a que hagas el ejercicio de todas formas. Te ayudará a descubrir muchas cosas de ti, de lo que quieres y de lo que podrías necesitar para conseguir mayor satisfacción personal.


Todos nos proponemos cada cierto tiempo nuevas metas y objetivos a cumplir. Muchas veces el problema es que no tenemos un plan de acción claro y terminamos abandonando. O quizás nos sentimos abrumados con la meta final, sin saber cómo conseguirla o qué pasos dar.


De forma resumida, en coaching lo que hacemos es conseguir que los coachees/clientes tengan un objetivo claro y alcanzable, que les motive a crear un plan de acción, que les lleve poco a poco, a ese objetivo final.


La manera en que enfocamos nuestra atención puede ser fuente de equilibrio o desequilibrio en nuestras vidas.” – Mario Alonso Puig


Creo que la mayoría de nosotros ha tenido, en algún momento de su vida, objetivos en los que se enfoca durante un tiempo determinado, pero en el que, si no ve resultados pronto, termina por abandonar.


Vivimos en una sociedad en la que queremos todo “ya”. Si queremos hablar con alguien, estamos a una llamada, un WhatsApp o un mensaje, al que otra persona contestará, generalmente, de inmediato.

Con la información nos ocurre lo mismo. Si queremos encontrar cualquier dato, imagen, video o audio, estamos solo a un clic de obtenerlo.

Nos hemos convertido en una sociedad que espera tener resultados rápidos.

Nos planteamos objetivos que, si tienen una duración de más de un mes sin un resultado visible claro, lo descartamos. Al estar tan acostumbrados a este tipo de vida, es bastante probable que perdamos la energía y la motivación.

La idea es tomar acción para no perder el foco en los proyectos y metas a largo plazo.


Son importantes actitudes como la disciplina, la paciencia y la perseverancia para mantener el foco más allá de la próxima semana.

Una forma eficaz de mantenernos enfocados, es crear un plan de acción en el que desglosamos esa meta final en pequeños objetivos. Para ello, primero debemos tener claro cuál es nuestra gran meta. Aquella que deseamos conseguir para mejorar nuestra vida y conseguir un mayor estado de equilibrio y bienestar.


No hay personas perezosas, sino personas con objetivos impotentes: esto es, objetivos que no les proporcionan inspiración.” – Anthony Robbins


¡Comenzamos con el proceso!


El primer paso será comprobar que el objetivo elegido cumpla las siguientes premisas.


  • Debe ser específico. No vale con decir “quiero perder peso”. Sé concreto/a a la hora de exponerlo y cámbialo por algo como “quiero perder 6 kilos el primer semestre del año. Perderé 1 kilo por mes, 250 gramos a la semana.”


  • La idea es que puedas medir los resultados de alguna forma. Así sabrás si estás consiguiendo los resultados que habías imaginado.


  • Debe ser desafiante, pero no imposible de lograr. Tienes que ser consciente de que, aunque parezca difícil, es alcanzable.


  • Es importante que sea un objetivo realista. Que lo veas como algo que eres capaz de conseguir, aunque eso suponga cambiar y adquirir nuevos hábitos.


  • Además de definir el comienzo del camino hacia tu nueva meta, debes marcar un periodo de tiempo en el que consigas el objetivo, una fecha límite. Este periodo de tiempo es recomendable que no sea muy corto, porque será casi imposible conseguir el objetivo, ni demasiado largo, porque perderemos la motivación y el interés.


  • Procura que sean objetivos ecológicos. Que las metas te hagan tener una vida mejor. Observa las consecuencias que puede tener en tu entorno. Hazte preguntas y respuestas honestas sobre ello.



  • Debe haber una recompensa que te motive y sea tan beneficiosa que merezca el precio que vas a pagar por conseguirlo.


Después de hacer un pequeño repaso por estos filtros… ¡Llega el momento de pasar a la acción!

Ahora es cuando comprobaremos si nuestro objetivo merece toda nuestra atención y energía.


¿Te animas a probar? ¡Hazte las siguientes preguntas!


Sabrás si es específico, preguntándote:


  • ¿Qué quieres conseguir realmente?

  • ¿Cuándo sabrás que estás satisfecho/a?

  • ¿Qué propósito o beneficio existe en lograr este objetivo?

  • ¿Cómo lo harás?

  • ¿En cuánto tiempo?

  • ¿Dónde?

  • ¿Quién está implicado?


Para comprobar que es medible:


  • ¿Cómo medirías lo que has conseguido?

  • ¿Tienes alguna forma clara de medir el éxito?

  • ¿Qué te demuestra que hay un resultado?


Para demostrar que es alcanzable


  • ¿Es alcanzable?

  • ¿Alguien lo ha conseguido antes que tú?

  • ¿Es ético y legal?


Para asegurarnos de que es realista:


  • ¿Cuál es el compromiso?

  • ¿Estás realmente de acuerdo para conseguir el objetivo?

  • ¿Cuáles son las posibilidades reales de éxito?

  • ¿Cuáles son los medios de los que dispones?

  • ¿Qué pasos vas a seguir?

  • ¿Qué condiciones mínimas necesitas?


Para tener claro que es tangible:


  • ¿Cuál es la fecha límite para alcanzarlo?

  • ¿Cuál es la feche de inicio?

  • ¿Cuáles son las etapas intermedias a corto plazo?


Para asegurarnos que es ecológico


  • ¿Quién pierde algo al conseguir yo este objetivo?


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