Excerpt for Somos Resilientes by , available in its entirety at Smashwords


SOMOS RESILIENTES

Smashwords Edition

Copyright Octubre de 2017

Reino de Brunei

Por:

Albert Zaid



Smashwords Edition

Published by Albert Zaid at Smashwords

Todos los derechos reservados.

Licencia de uso para la edición de Smashwords

La licencia de uso copyright de este libro electrónico es para tu disfrute personal. Por lo tanto, no puedes revenderlo ni regalarlo a otras personas. Si deseas compartirlo, ten la amabilidad de adquirir una copia adicional para cada destinatario. Si lo estás leyendo y no lo compraste ni te fue obsequiado para tu uso exclusivo, haz el favor de dirigirte a Smashwords y descargar tu propia copia.

Gracias por respetar el arduo trabajo del autor.

Copyright © Septiembre de 2017 Albert Zaid



ÍNDICE

LA RESILIENCIA. CONCEPTO Y GENERALIDADES.

EJEMPLOS DE PERSONAS RESILIENTES

Silvia Válori

Stephen Hawking

Abraham Lincoln

Nelson Mandela

Ismael Santos

Ana Frank

Ángel Sanz

Helen Keller

Kyle Maynard

Albert LLovera

El Equipo Hoyt

Kalpana Saroj

Pablo Pineda

Sean Maloney

Sara Navarro

Steve Jobs

Teresa Silva

Tim Guénard

Carlota Ruiz de Dulanto

LECTURAS RECOMENDADAS. AUTORES Y SINOPSIS DE SUS LIBROS

El poder del ahora - Eckhart Tolle

El hombre en busca de sentido - Viktor Frankl

Tiempo de vida - Marcos Giralt Torrente

Lo que no tiene nombre - Piedad Bonnett

La hora violeta - Sergio del Molino

Di su nombre - Francisco Goldman

Canción de tumba - Julián Herbert

Mi libro enterrado - Mauro Libertella

El año del pensamiento mágico - Joan Didion

Noches azules - Joan Didion

Una pena en observación - C.S. Lewis

Trauma, culpa y duelo. Hacia una psicoterapia integradora - Desclée de Brouwer

Déjame llorar - Anji Carmelo

La muerte, un nuevo amanecer - Elisabeth Kubler-Ross



LA RESILIENCIA. CONCEPTO Y GENERALIDADES


En ingeniería se dice que la resiliencia de un material es su capacidad de absorber un impacto y almacenar energía sin deformarse. Para la neurociencia, es el potencial para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

En psicología se dice que es la capacidad que tienen las personas de asumir circunstancias traumáticas y recuperarse. Superación y recuperación unidos de la mano.

Una entrevista realizada por la Televisión Española a Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Sociedad Española de Estrés Postraumático, sirve para comprender en toda su amplitud esta concepción. Veamos.

Entrevistadora:

––En ocasiones, nos ocurren cosas en la vida que nos ponen a prueba. Hay personas que se sobreponen más rápido que otras, que son más resistentes, o mejor dicho, más "resilientes". ¿Qué tienen en especial? Estas y otras preguntas son las que se ha planteado la doctora Rafaela Santos. Ella es médico especializada en psiquiatría, doctora en neurociencia y presidenta del Instituto Español de Resiliencia. En su libro "Levantarse y luchar" relata las claves para aprender a superar cualquier revés. Doctora Santos, dice usted en su libro que resiliencia es la capacidad de doblarse sin partirse. ¿Cree realmente que esta cualidad es posible para todos?

Rafaela Santos:

––Sí, por supuesto que sí. El cerebro viene preparado para la supervivencia, o sea, que nos pase lo que nos pase tenemos la capacidad adentro de poder afrontarlo. Lo que pasa es que hay que aprender. Aprender a hacerlo. Hay gente que te dice: "si me fallece un hijo o me ocurre otro tipo de tragedia similar, me muero". Y yo digo que no. No se muere nadie. Todos tenemos la capacidad de poder adaptarnos, superarnos y salir fortalecidos del suceso traumático.

Entrevistadora:

––Como siempre dicen "se aprende a palos". Luego la vida te va dando tumbos y uno reacciona. Pero, realmente la persona que cuando le ocurre algo se hunde..., ¿qué es lo que le falta?

Rafaela Santos:

––Yo creo que le falta el aprendizaje. Se vive con muchos miedos. Hay miedo a lo que te pueda pasar pensando que no vas a ser capaz de superarlo, cuando realmente dentro tenemos la potencia, la fuerza, pero hay que aprender. Yo siempre digo que la vida no nos pida lo que podemos sobrellevar porque es realmente fuerte. O sea, tenemos mucha más capacidad en nuestro propio cerebro de lo que sospechamos.

Entrevistadora:

––Usted dice que las personas que no responden bien a esos palos que nos da la vida es porque, o bien tienen una pobre red social, o porque están aisladas.

Rafaela Santos:

––Antes o después, todos vamos a pasar por grandes adversidades, por lo que tenemos que estar preparados. Ante la adversidad tenemos dos posibilidades, dos actitudes posibles; o bien revelarnos, no querer recibirla, y esto lógicamente es negativo porque no la podemos evitar, o sea, nosotros debemos saber aceptar las cosas y darles la vuelta, es como hacerle un quiebro al destino, se supone que ante una adversidad tenemos que ser capaces de recibirla y darle la vuelta. Pero, no recibir la adversidad es absurdo porque no podemos cambiarla. En cambio, la otra alternativa es prepararnos, poder resolver las cosas como se van presentando, que es lo que llamamos adaptación, y sobreponernos y crecer. Normalmente la gente que es resiliente dice "gracias a aquello que me pasó, soy ahora mejor persona", o "gracias a aquello que me pasó he conseguido en la vida tales o cuales retos". O sea, que el sufrimiento, el suceso traumático no es lo que nos daña, lo que nos daña es no saber afrontarlo.

Entrevistadora:

––¿La resiliencia se puede heredar? ¿Nos viene de serie?

Rafaela Santos:

––Todos tenemos esa capacidad. Lo que ocurre es que sí es cierto que hay personas que tienen ese potencial innato. Es como un gen protector. Es el gen "5HT2". Es el gen que tiene mayor potencia de serotonina. Hay un tercio de la población que tiene mayor capacidad, pero todos podemos aprenderlo.

Presentadora:

––¿Se lleva en la sangre entonces ese gen?

Rafaela Santos:

––Si, efectivamente. Se lleva en la sangre, lo que pasa es que aunque uno lo tenga eso no quiere decir que la persona que lo tiene ya sea resiliente y el que no lo tenga no. Aquí pasa igual que con la inteligencia. Hay gente que tiene una capacidad intelectual alta, y sin embargo quizás llega más lejos el que tiene menor capacidad intelectual, porque la ha desarrollado más. Entonces sí que hay una parte genética, inmanente, pero todos podemos llegar a ser resilientes, todos somos vulnerables, y todos podemos aprender. Pienso que la inteligencia es la capacidad de adaptarse a las circunstancias, aunque sean difíciles, de una manera rápida. Hoy en día no se considera inteligencia lo de antes, la inteligencia matemática, numérica, sino la inteligencia global, que son todas esas inteligencias múltiples que tenemos, esa mayor o menos capacidad de adaptarnos más rápidamente a las circunstancias difíciles para salir fortalecidos.

Presentadora:

––Al igual que nos contaba antes de ese gen que ya está estudiado, se dice también que hay cuatro fases en esa adaptación. ¿Cuáles son estas cuatro fases?

Rafaela Santos:

––Lo primero que hay que conseguir es aceptar la realidad, porque la no aceptación es tomar un camino bastante malo, erróneo. Cuando la gente se plantea ¿y por qué me ha pasado esto?, ¿por qué a mí?, son preguntas que no tienen respuesta. Lo que hay que hacer es decir ¿por qué no a mí? Imagínate por lo menos un cáncer. Hay muchísimas personas que tienen cáncer. Entonces lo que tendríamos que preguntarnos es ¿por qué a mí no me va a tocar?. Cuando la gente se para en ese primer punto de no aceptación, eso hay que removerlo. O sea que lo primero es la aceptación. La realidad es la que hay, y entonces pensar ¿con esto que me ha pasado qué puedo hacer?. El segundo paso es la adaptación, que es no enfocarnos en lo que hemos perdido, sino en decir: con lo que me queda qué puedo hacer. Una de las personas que entrevisto en mi libro es el doctor José Villela, un médico psiquiatra que tuvo un accidente cuando se encontraba haciendo la especialidad en cirugía. Se quedó tetrapléjico. Pensó: bueno, he perdido el noventa por ciento de mis capacidades, de mi cuerpo, pero me queda la cabeza. Yo soy médico, y puedo seguir siendo productivo. No puedo ser cirujano, pues entonces voy a ser psiquiatra que es lo único que puedo hacer. Pues es un hombre feliz, trabajando en la psiquiatría y allí está, ayudando a muchísima gente. Ese es un ejemplo de resiliencia. Enfocarme no en lo que he perdido, sino decir con lo que tengo cómo puedo reinventarme, como puedo volver a ser feliz y a ser productivo.

Presentadora:

––Nos quedan dos fases. La primera es adaptarse, la segunda es sobreponerse...

Rafaela Santos:

––Si..., la tercera fase es un poco más larga y hay que trabajarla. Se trata de generar los recursos que uno tiene. Allí es donde tenemos que ver y decir pues si no puedo hacer esto, qué otra cosa puedo hacer. Además que es más sano psicológicamente pensar en seguir produciendo. Hay personas que tienen un accidente y piensan: "necesito que me indemnicen por el accidente que he tenido", por poner un ejemplo. Y piensan que si se ponen bien, quizás no les van a indemnizar, o no les van a dar de baja en el trabajo, etc. De tal manera que se enfocan mucho en la pérdida. De lo que se trata aquí es de darle la vuelta a esa óptica, a esa forma de ver las cosas. Eso es la resiliencia. Y luego, la última fase, que a su vez es la más importante, es la capacidad de salir fortalecidos, de generar el hecho de llegar a ser mejor persona. Y esto te lo dice la gente; "pues mira, yo a raíz de aquel accidente, o de aquel trauma o pérdida que tuve, me he hecho mejor persona, o he aprendido a valorar la vida lo que antes no me daba cuenta". Cuando uno ha estado a punto de perderlo todo, valoras las cosas muy pequeñas que todos tenemos y de las cuales muchas veces no somos conscientes.

Presentadora:

––¿Y eso lo puede hacer todo el mundo también?

Rafaela Santos:

––Todo el mundo. Yo creo que tenemos que construir entre todos una sociedad más humana, y desde luego, la gente que ha pasado por grandes dificultades nos enseña mucho. Yo he aprendido mucho con los personajes que he entrevistado en mi libro. Son maravillosos. Yo creo que todos tenemos que aprender de estos, que son los mejores, a superarnos, a vivir sin miedos, a ser resilientes.



HÁBITOS DE LAS PERSONAS RESILIENTES

De los resilientes se dice que muestran algunos hábitos comunes muy bien diferenciados. A saber:

1) Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

2) Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

3) Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

4) Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

5) Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

6) Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

7) Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

8) No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

9) Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

10) Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

11) Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

12) Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.



EJEMPLO DE PERSONAS RESILIENTES


SILVIA VÁLORI


Silvia Mirta Válori nació en la ciudad de Villaguay, provincia de Entre Ríos, Argentina, el 31 de Octubre de 1962.

Se define a sí misma como filósofa e investigadora de las cualidades y carencias de las personas, alentando a los que con ella entablan diálogo a rescatar lo mejor de sí mismos, recurriendo a un profundo autoconocimiento para lograr una realización completa.

Ha salido adelante a pesar de haberse enfrentado con dificultades extremas o crisis, desde que era muy joven, lo que hoy hace que goce de una completa madurez y un profundo sentido ético.

Posee una fuerza espiritual avasalladora y potente. Proclama que ella es permanentemente feliz, porque “la felicidad es un sentimiento que experimentan y comprenden aquellas personas que lo buscan, tal como sucede con todo lo que existe en el Universo”, que le ha llevado más de 20 años pensar así y que lo hace debido a que ha realizado intensas y fructíferas investigaciones con respecto al desarrollo mental, emocional y espiritual, además de lo que ha obtenido con su propia experiencia.

Debido a un accidente automovilístico se desplaza en una silla de ruedas, desde los 23 años, por lesión medular.

Durante los primeros años de su matrimonio residió en Flores, en Mar del Plata, en Junín y en Ituzaingó (Argentina).

Luego del accidente permaneció internada durante un año y ocho meses en el Hospital de Rehabilitación “Manuel Rocca”.

Al retornar a su pueblo, Villa Clara, en Entre Ríos, se dedicó a criar y educar a su pequeño niño y a reintegrarse a la sociedad, pero su ánimo se vio abatido e inmerso en una depresión durante tres años y medio. Cuando se recompuso y superó esta etapa decidió escribir un libro donde contaría lo que le había ocurrido a partir de su casamiento, así como en el accidente y la etapa posterior.

Su hijo Lucas comienza la escuela y Silvia comienza a redactar las primeras hojas del libro... Y lo deja, dedicándose a “pasar el tiempo”, a educar a su chiquillo, y a tomar diversos cursos como: Pintura sobre tela, Comunicación en Medios, Manejo de PC.

Más adelante se dedica a vender ropa y calzados, por lo que, junto con una de sus hermanas, se establece en un local. Adquiere un automóvil y lo conduce con controles manuales, realiza viajes hacia varios lugares turísticos de su país, también adquiere una casa grande y cómoda, hace yoga y da clases de yoga, para lo cual estudia en un instituto de Bs. As. Pero no se siente dichosa, ni siente que está cumpliendo con su Misión en la vida. Entonces, más tarde, también se dedica a la venta de bisutería, de ropa Hindú, de mercadería importada, de productos de belleza y para control de peso, pero ninguno de sus negocios prospera. Lejos de decaer el ánimo de Silvia se levanta día tras día y se propone averiguar qué es lo que hace que sus negocios fracasen. Para ello se dedica con ahínco a leer todo lo que pueda estar relacionado con el éxito y la prosperidad, ya que ella sostiene firmemente que “los viajes y los libros pueden llegar a ser los mejores maestros”.

Su hijo Lucas termina la escuela secundaria y se va del pueblo a estudiar a la provincia de Santa Fe, Ingeniería en Informática y Silvia queda sola con su esposo en la casa que le parece más vacía que nunca. En el año 2001, tras continuar con las investigaciones acerca del éxito y de la prosperidad y hacer algunos cursos para aprender a vender con buenos resultados, decide seguir escribiendo su libro, el que había empezado hacía casi catorce años atrás. Y se da cuenta de que esa es su vocación, además de querer servir a las personas de inspiración para levantarse de los infortunios, dando conferencias e instando a que se superen día tras día. En junio de ese año, cuando ya estaba próxima a terminar el libro, tras un análisis de rutina, le diagnostican leucemia promielocítica aguda, una leucemia que compromete la vida del paciente gravemente durante el primer mes, pero luego de éste las estadísticas superan ampliamente el 80% del índice de supervivencia. Sin que ella sepa de la gravedad que implica ese primer mes, el tiempo pasa y aunque la familia se encuentra abatida al principio, Silvia se repone maravillosamente bien. La enfermedad le deja como secuela una cabeza calva, ya que debido al tratamiento con quimioterapia radiante se le caen sus largos cabellos. Pero rescata los resultados positivos de este trance debido a que conoce un equipo de profesionales médicos excelentes y al especial trato que establece con ellos.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-12 show above.)