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LA VERDAD ABSOLUTA

FUNDAMENTO DE LOS VALORES HUMANOS




Permite que la Verdad Absoluta que mora en ti guíe tus actos

y lograrás la rectitud, la paz, el amor y la no violencia.




Ensayo Ontológico Sociopolítico




Juan Alberto Courtois






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Copyright Juan Alberto Courtois



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INDICE


Dedicatoria

Preámbulo

Presentación


CAPÍTULO I

ACLARATORIA SEMÁNTICA

¿Qué son principios?

¿Qué son valores?

¿Qué es moral?

¿Qué es ética?

¿Qué es la felicidad?

¿Qué es lo bueno y que es lo malo?

Condiciones de lo bueno

¿En qué se diferencian principios de valores?

¿Qué son los valores humanos?


CAPÍTULO II

LA VERDAD

¿Qué es verdad?

La verdad relativa

La verdad absoluta

La intuición, conexión directa con la fuente del conocimiento universal

¿Qué es actuar desde la verdad absoluta?

El perdón como instrumento de realización

¿Cómo podemos salir del infierno que generó la proyección de nuestras culpas?


CAPITULO III

LOS VALORES HUMANOS

¿Cuántos valores humanos hay?

¿Qué son antivalores?

¿Qué es un paradigma?

¿Cómo se interrelacionan los sentidos, el Patrón Conductual, el Patrón Emocional

y el Patrón Metabólico?

¿Qué es la Mente?


CAPÍTULO IV

LOS VALORES HUMANOS EN LA SOCIEDAD

¿Qué es Libertad?

Los valores humanos en la relación social

Los valores humanos y la educación

Los valores humanos y el empresariado

Los valores humanos y el Estado

Lo diferentes sistemas de gobiernos

¿Qué es Democracia?

¿Qué es elegir en democracia?

¿Elegimos dictadores?

El Sonido del Bosque

¿Qué son las Partidas Secretas?

Función de los partidos políticos

La Naturaleza nos enseña Políticas de Estado

Lo inmoral de las guerras y del servicio militar obligatorio

Cerebro Lavado

El derecho a la participación

El Salario Mínimo

¿Qué es ser marginal?

Las horas laborales


CAPÍTULO V

LA TRANSICIÓN DE UNA NACIÓN HACIA LOS VALORES HUMANOS

La salud pública

Los valores humanos en el ejercicio profesional

Los valores humanos, la justicia y las cárceles

La puesta en práctica de los valores humanos hace evolucionar las leyes

Los valores humanos y el deporte

Los valores humanos y las religiones


CAPÍTULO VI

EL LIDERAZGO BASADO EN LOS VALORES HUMANOS

¿Qué es liderazgo?

La excelencia en el liderazgo

Características que definen a un líder

Importancia del liderazgo

Niveles del liderazgo

Estilos de liderazgo

Dominios del liderazgo


CONCLUSIÓN

CÓMO SERÁ LA VIDA EN EL PLANETA CUANDO VIVAMOS DESDE LOS

VALORES HUMANOS

EL EJERCICIO DE LA CONSCIENCIA

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

Epílogo

Bibliografía










Dedicatoria


A mi hijo de menor edad:

Jean Michael,

y a mis nietos:

Daniela, Uriel, Natalia, Andrea,

Ema y Ana

como un legado a la posteridad

por medio de quienes tienen la probabilidad

de llegar más lejos en el tiempo,

sin que esto signifique, de manera alguna,

una obligación para ellos.



Preámbulo


Este libro fue escrito para ser leído y practicado en su totalidad, desde este preámbulo hasta el epílogo, de tal manera que usted, una vez que asimile en profundidad su contenido pueda, por medio de su conocimiento y ejemplo de vida, transmitir su autorrealización a todo ser humano que llegue a su lado. Sólo de esta manera se logrará el efecto multiplicador que se espera de usted, ser un instrumento que cambiará este Planeta en el anhelado Paraíso Terrenal.


Esta obra, más que una exposición de ideas y criterios sobre la vida, es un manual de procedimiento para realizar un cambio positivo en usted, elevando de esta manera su nivel de consciencia y por ende su calidad de vida, la de su familia, la de su país y la del mundo. No es un elemento de colección para engrosar bibliotecas, no es un trofeo que se exhibe con orgullo, no es un bien que se atesora para obtener ganancias económicas a futuro. Si sus líneas no son leídas, su contenido se convierte en letra muerta.


Estas páginas cobran vida cuando usted las toma en sus manos, poniendo atención en cada palabra, en cada concepto, en cada idea, da vida a sus líneas para beber de ellas la sabia activada de la verdad, el elixir poderoso que le generará cambios radicales de consciencia, contribuyendo a hacer de su vida la obra realizada, el instrumento ejemplar a emular por todo buscador de la verdad absoluta.


El mejor regalo que un ser humano puede dar a otro ser humano es brindarle la oportunidad de acrecentar su consciencia de la realidad de la vida, por modesto que este aporte pudiese parecer, siempre será de alta estima, porque enaltece la identidad del ser.


Las personas generalmente vivimos abstraídos, metidos dentro de nosotros mismos, atrapados en nuestro pequeño mundo que difícilmente sobrepasa nuestra piel, es como si tuviésemos una segunda dermis protectora, cual membrana férrea y a la vez elástica, dentro de la cual nos sentimos a salvo, aunque al mismo tiempo nos atrapa y aísla del mundo exterior.


A veces ensanchamos un poco esa membrana y le damos cabida a esa persona particular, a quien muchos llaman su “alma gemela” y por quien sentimos ese cariño especial; pero cuando por alguna razón termina esa relación amorosa, la desalojamos de inmediato justificándolo con la frase “es que el amor se acaba”.


Dentro de esta piel les asignamos un lugar a nuestros familiares, padres, hermanos, primos y sobrinos, siempre y cuando hagan lo que queremos que hagan, de lo contrario, lo excomulgamos de nuestras creencias afectivas y lo desterramos de nuestra membrana.


Para quienes siempre tenemos un lugar especial dentro de esa segunda piel es para nuestros hijos, a quienes generalmente les toleramos o justificamos cualquier cosa. Para la gran mayoría de padres y madres sus hijos siempre son especiales.


Esa piel elástica se encoge y se ensancha dependiendo la época del año, por ejemplo, en Navidad se estira un poco, como en ese mes recibimos un poco más de dinero, se nos olvida momentáneamente nuestras insatisfacciones de vida y colocamos dentro a uno que otro amigo o amiga, y hasta les damos presentes navideños. ¡Qué soledad tan grande la de los seres humanos que vivimos con una visión tan limitada de la realidad! Esa membrana es tan elástica que, si se llega a expandir totalmente, pudiese abarcar al Cosmos mismo; sí lo decidiéramos podríamos introducir en ella, sin tanta selectividad, a más y más personas cada día, y entregarles lo mejor de nosotros hasta avivar la llama del amor en sus corazones, amarles y amarles sin discriminación hasta que el calor de la hoguera del amor encendido en tantas personas que envolvemos dentro de nosotros, haga estallar la membrana, logrando finalmente librarnos del egoísmo asfixiante que limita nuestra grandeza.


Somos seres con una inmensa capacidad de amar y disfrutar de todo lo hermoso de la vida, pero nos limitamos, sólo amamos a muy pocas personas y por poco tiempo.


Generalmente confundimos el amor con el apego y la posesión, nuestro instinto de propiedad es tal, que es como si dijéramos: “-Para amarte tienes que pertenecerme, tienes que ser mía (o mío), y hacer lo que yo quiera, y cuando yo quiera, de lo contrario te gritaré con desprecio: ¡Sal de mi presencia ahora mismo!...” sin darnos cuenta que nos estamos perdiendo la oportunidad de disfrutar el amar a más de seis mil millones de seres humanos que nos acompañan en este Planeta; digo nos estamos perdiendo, porque realmente es una pérdida, porque cuando sentimos amor ¿quién disfruta el placer de amar?, pues, nosotros. La grandeza de una persona se mide por su capacidad de amar, en esto radicó la grandeza de Jesucristo, en su inmensa capacidad de amar.


Que manera más hermosa de demostrar amor a los seres humanos que nos acompañan en esta nave gigantesca llamada Tierra, que ayudarles a despertar a la certidumbre de saber quienes son en realidad, esto activa su potencial humano generando en ellos la felicidad espontánea que fluye del estado de conciencia.


En estas líneas deambulo por los senderos de la vida con una antorcha en mis manos, mostrando el mundo tal cual es, con la crudeza de lo real que muchas veces genera miedos en las personas, razón esta, que hace que el hombre se oculte dentro de sí mismo asustado por lo que podría ver. No es mi intención causar zozobra, pero sí, el permitirle al ser humano elegir abrir un poco sus ojos, y aunque sea a hurtadillas, pueda ver la realidad. La intención es poner en sus manos herramientas que les permitan superar limitaciones, que le impiden participar en la tarea de todos, la labor de mejorar al Planeta para el bienestar común.


Necesitamos conocer las desviaciones del ser humano para identificarlas plenamente y jamás permitirnos sumergirnos en ellas, necesitamos conocer lo malo para aborrecerlo y dedicarnos con consciencia sólo a lo bueno, descubriendo en lo excelente los secretos de la felicidad. Parte de estos secretos se irán develado de manera secuencial dentro de este deambular por los caminos de la realidad de la vida; en cada frase, en cada oración y sobre todo en cada recapitulación presentada con la síntesis profunda de los proverbios de la sabiduría china, expresada en los cuatro libros clásicos de Confucio; ya que en ellos se encuentra un abanico de opciones que abarca todo el espectro del desarrollo de la consciencia humana en lo personal, en lo social y en lo político.


El primer libro clásico se refiere a los conocimientos propios de la madurez; el segundo libro trata de las reglas de conducta humana, del ejemplo de los buenos monarcas y la justicia de los gobiernos; en el tercer libro, Kung-Tse que vivió entre los años 371 y 289 a. C. resume de forma dialogada lo esencial de la doctrina y en el cuarto libro conocido, como Libro de Mencio, Meng-Tse nos enseña sobre la generosidad necesaria en las formas de gobiernos para el logro del bienestar de los pueblos.


Poco a poco se irá iluminando el sendero hasta ver con nitidez el propósito de la vida, lo cual podría hacer pensar que se trata de una información lineal, pero, de forma intempestiva, regreso a temas ya tratados para ampliarlos y profundizarlos, lo cual hace a esta información también circular, esta forma de expresión podría hacer creer al lector que divago un poco, pero al continuar leyendo se percatará de que se están reforzando conceptos. Este estilo le permitirá al lector inquieto saltar de una página a otra sin sentir que perdió el hilo del contenido; el lector sosegado lo disfrutará al abordarlo de forma secuencial, de una u otra manera, siempre encontrarán un aporte, ya que en cada fragmento de la lectura se esclarece y profundiza un área distinta de la realidad.


Consciente de que el 90% de los libros que se editan en el mundo no son leídos más allá del primer capítulo, al principio dudé si realmente tendría sentido tanto esfuerzo, el trabajo de tantas horas frente al teclado de la computadora. Hoy, que he terminado esta obra, tomo consciencia de lo gratificante que resultó el haberla realizado, ya que he disfrutado intensamente del placer de expresarme, encontrando que este esfuerzo fue toda una experiencia enriquecedora que me permitió colocar por escrito ideas cultivadas a lo largo de toda mi vida. Bastará con que una sola persona lea estas líneas y aplique su contenido en su vida para que haya valido la pena escribirla, esto me llenará del gozo de la realización, con sólo imaginarlo ya me hace feliz.


Este es un regalo de mí para ti, cuando compraste este libro o cuando alguien, que te valora y aprecia, lo compró para ti, solamente pagó por el papel, la cartulina de la portada, los costos de impresión y la distribución. Las ideas contenidas en esta obra y el beneficio que pueda brindar a tu vida, lo cual es lo que considero realmente valioso, es el regalo de mi para ti.

Cuando doy un regalo a una persona que aprecio, en este caso a ti, me gusta ver cuando lo usa. Cuando regalo cosas como un perfume a una amiga, una corbata a un amigo, una bicicleta a mi hijo, me complace sentir el aroma del perfume en el cuerpo de la amiga, ver la corbata en el cuello del amigo o a mi hijo montado en la bicicleta; en este caso la lectura de este libro es mi regalo y la aplicación en tu vida es ver que lo usas y te proporciona todo el bien que deseo para ti, esto realmente me complacería. Que no sea este ejemplar uno más de ese 90% que sólo es leído hasta el primer capítulo.


Al comienzo de ésta obra diserto sobre el significado de ciertos vocablos indispensables para la comprensión cabal del escrito, a veces la semántica se torna un poco tediosa y como en este libro tienes la ventaja de poder saltar de una página a otra, podrías obviar inicialmente las aclaratorias semánticas y leer un poco más adelante, algún regalo encontrarás en esas líneas, y luego, cuando hayas disfrutado de lo leído, puedes regresar a estas importantes aclaratorias que te permitirán profundizar el contenido global, aunque indudablemente el provecho es mayor al leerlo en forma secuencial comenzando por el principio, ¿por qué conformarse con fragmentos si lo puedes disfrutar todo gradualmente?


Esta obra trata sobre el ser más importante de la Tierra, esta obra trata sobre ti, trata de tus características y cualidades, de tus sentimientos y emociones, de tu condición económica y social; habla de tu psiquis y de tu soma, de los problemas de tu vida y del país donde vives; además de la política como ciencia cuyo propósito es conducir a los pobladores del Planeta a su realización integral, y por ende, a la felicidad; aunque también desenmascara a la politiquería, a los delincuentes de cuello blanco y a los comerciantes pícaros, que más que personas malas, son seres humanos alienados a un sistema socioeconómico sustentado en falsos valores, ellos serán los primeros en cambiar ante el despertar de consciencia, ante un nuevo orden sustentado en los valores humanos.


Al leer estas páginas tendrás momentos en que te parecerá reiterativa; puedes tener la plena seguridad de que es totalmente ex profeso, créeme, se necesita repetir una y otra vez la misma verdad, aunque con diferentes palabras, para que valores que esclarecerán su criterio sobre la verdad se puedan grabar de forma indeleble en la mente del lector.


Al realizar esta obra en ningún momento fue mi intención el formular juicios y sentencias a persona alguna en particular; el parecido de alguna descripción con cualquier personaje conocido es simple coincidencia, mi intención no es acusar a nadie en particular, ni ponerlo en la picota, sino el develar un camino para encontrar la felicidad del ser humano.


El objetivo ulterior de este libro te podrá parecer sumamente ambicioso, y dada la dureza del momento actual, hasta utópico; pero alguien tenía que tomar la iniciativa, alguien tenía que marcar el sendero de la realización integral de los moradores del Planeta, alguien tenía que develar la verdad. Que bueno sería si cada persona que lea estas líneas las analice con seriedad y capte la profundidad y el candor de la pureza con las que fueron escritas, de tal manera que ellas funcionen como chispa de ignición de un proceso de cambio radical en la forma de apreciar la realidad y una manera cierta de alcanzar la felicidad, esto me resultaría sumamente honroso.


Un buen orador es aquel que expresa sus ideas o temas de conferencia en un idioma que la audiencia puede entender, utilizando un léxico sencillo y fácil de comprender por la mayoría. Muchos oradores no logran trasmitir sus mensajes por problemas semánticos, expresan conceptos en palabras, frases y oraciones en las cuales las personas no logran captar el fondo de sus ideas, o lo que es peor, lo interpretan de manera diferente e incluso hasta contraria al contenido que se pretendía trasmitir. No obstante, un orador tiene una gran ventaja cuando se le compara con un escritor. Cuando el orador conoce en profundidad el tema de su discurso y tiene la firme convicción de la certeza de sus palabras, puede reflejar su intención genuina en la entonación de la voz, en sus ademanes y la expresión corporal. La sinceridad con la que expresa sus pensamientos, unidos al sentimiento y deseo de entrega de lo valioso de su mensaje, le confiere una energía especial al discurso que la contagia al auditorio, haciéndolo vibrar a la audiencia al unísono. Cuando el conocimiento profundo se expresa en palabras unidas al sentimiento, que confiere la convicción, surge la capacidad de transmitir, convencer y ganar adeptos.


Lamentablemente en el idioma escrito, por más que se utilicen signos de admiración, negritas, comillas, puntos suspensivos, entre otros recursos, siempre se corre el gran riesgo de ser mal interpretado; muchas veces las personas sólo entienden de lo escrito lo que de antemano ya creían y no lo que quiso escribir el autor; sobre todo sus detractores, quienes buscan la mínima ambigüedad para deformar el contenido de lo escrito, por tal motivo, siendo la materia que me ocupa muy controversial y tratando de solventar en algún porcentaje estas deficiencias notoria de la comunicación escrita, doy inicio a esta obra tratando de esclarecer el significado que desentraño de unos vocablos, cuya interpretación por parte del lector es fundamental para la comprensión del fondo que deseo transmitir.


“Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo”

Confucio


Presentación


Al estudiar la Historia Universal vemos que, desde la misma Prehistoria, y más intensamente en la Historia Contemporánea, la Tierra ha sido, y es, un escenario de batallas sangrientas. Desde la antigüedad, verdaderas empresas bélicas, integradas por miles de personas con funciones diversas, pero con un sólo fin: la guerra, se han dedicado a la tarea de invadir, saquear, esclavizar y pasar por las armas a hombres, mujeres y niños… actos atroces que consistía en el placer de la victoria del guerrero.


Seres humanos exterminando cruelmente a civilizaciones enteras. Seres inconscientes adoctrinados para matar, haciendo acopio indiscriminado de todo avance científico y tecnológico que les permitiera ser más eficientes en su propósito de aniquilar a sus semejantes, para edificar la grandeza de un monarca, de un emperador, de un caudillo, de un dictador. Atropello bestial que solamente persigue el acumular de riquezas materiales a cambio de vidas humanas, que trueque tan injusto: entregar algo tan valioso como la vida o la libertad humana a cambio de oro, mármol, tierras, especies, petróleo, drogas… ¡Qué indigno! ser esclavizado por la fuerza bruta de hordas inescrupulosas, huestes insensibles que responden a la mentira, a falsos valores, a autoridades equívocas.


Es tiempo de preguntarnos: ¿Por qué el hombre ha actuado de manera tan cruel y durante tanto tiempo?, ¿Qué ha inducido al ser humano a actuar de forma tan inhumana?


Cuando analizamos la conducta humana y detectamos las razones que los mueve a realizar hechos tan abominables, nos quedamos atónitos al ver lo pueril e insensato de las razones que lo motivan a actuar de esta manera. Su razón básica es el poder y la fuerza. El hombre al ostentar el poder que brinda la ascendencia sobre otros seres, experimenta el placer que produce la grandeza, la supremacía que lo embarga y lo lleva a lucubrar sueños donde ejerce poderes de mayor alcance, hasta lograr aquello que muchos denominan “La Gloria”.


El sentir que otras personas están bajo su voluntad y que se tiene la potestad de elegir sobre su bienestar o perjuicio, e incluso sobre su vida o su muerte, lleva al ser humano no preparado a su más vil acción, la de ejercer el mando por el simple placer de mandar, no con un fin noble, sino abusando de los derechos naturales de sus congéneres. Definitivamente: ¡el exceso de poder corrompe!


El egocéntrico que ostenta poderes puede desencadenar en el nefasto disfrute del placer de matar; ya que, erradamente, lo considera atributos de su grandeza, permitiéndose excesos, porque sus decisiones son acatadas y cumplidas, sin chistar, por todos sin que esto conlleve, momentáneamente, consecuencia alguna. El egocéntrico, al realizar actos lesivos alimenta su ego con sensaciones enfermizas que considera vivificantes; osadía inicial que luego se convierte en necesidad para su insaciable búsqueda del placer que le proporcionan sádicas experiencias.


El matar termina siendo uno más de los desmanes que su condición de autoridad máxima le permite realizar (como un Emperador, Rey, Rajá, Káiser, Dictador, Presidente Autócrata, Capo de Mafia, Jefe de Banda o Líder de Secta Satánica… sociópatas todos). Con el tiempo llegan a matar hasta con desdén, este acto termina siendo uno más dentro de su amplia gama de excesos, que se confunde en un torbellino desenfrenado donde giran la gula de los opíparos banquetes, la sexualidad promiscua de las grandes bacanales, el ostentoso lujo en los atuendos; además del disfrute de grandiosos espectáculos donde no se escatima en el costo material y de las vidas de seres que mueren en la arena para generar emociones perversas a su emperador y a un público ávido de experiencias generadoras de adrenalina, confundidos con un falsos conceptos de diversión, como sucedió en la antigüedad con los gladiadores romanos (hoy día el boxeo y la lucha a muerte). Las construcciones de majestuosas y extravagantes obras, en cuyo frente exponen su propia estatua gloriosa, realizada, en algunos casos, en oro macizo, como lo hiciera el emperador romano Nerón en su tiempo de apogeo, simplemente para que le miren y reconozcan su poder. Todo esto no es otra cosa que la vanidad fútil de seres de poca talla moral, inflados por su notoria imaginación descontrolada y pervertida. Al mirar estos mandatarios a la luz de la consciencia, nos damos cuenta que no son más que seres inmaduros con exceso de poder. Niños grandes jugando con la vida, la dignidad y la estabilidad humana, seres sin reflexión alguna ante lo funesto de sus acciones, al disfrutar del morboso placer de ser ilimitadamente poderosos.


Vemos como el hombre, actuando a lo largo de la historia con una visión errada de los auténticos valores humanos, ha creído que el éxito consistía en la obtención de “el poder y la fuerza” en lugar de “el amor y la consciencia”.


Cuando un individuo, aún en estado de inconsciencia, ostenta “el poder y la fuerza”, termina transformándose en un insensato malvado, erigiéndose como azote sangriento de la humanidad.


Numerosas personas perjudicadas por los excesos del poderoso, terminan por sublevarse y unirse con la conducción de un líder, quien, haciendo acopio de la fuerza de la masa en su justa pretensión, logra derrocar al tirano y de inmediato asume el poder del depuesto. Lamentablemente el líder, ahora como el nuevo mandatario, en breve tiempo de ostentar “el poder y la fuerza” también es tomado por este, asumiendo de manera abierta o solapada la condición de gobernante con poder ilimitado, cayendo en el delirio de grandeza. ¡Esa sociedad simplemente cambió de verdugo!


¿Cómo romper con esta hegemonía morbosa reiterada de maldad? La respuesta es simple y hasta muy fácil de implementar, la cual debemos darla a conocer al Planeta. Existe un camino infalible para establecer el orden social, el cual se sintetiza con la siguiente afirmación: ¡Sí queremos cambiar al mundo, debemos comenzar por cambiarnos a nosotros mismos, aprendiendo a vivir guiados por los valores humanos! No hay otra opción. Sólo por medio del conocimiento y la práctica de los valores humanos, en todos los ámbitos donde se desarrolle nuestra vida, será posible el convertir a este Planeta en un verdadero Edén; es comenzar a vivir desde la pureza de lo que somos en esencia; es desechar todo egoísmo, todo pensamiento perverso, todo pensamiento impuro y asumir las riendas de nuestra vida con decisión y honestidad, iniciando la gran labor de renacer de nuestras cenizas, descubriendo la grandeza que existe en todo ser humano. Elevando nuestra autoestima, asumiendo nuestra auténtica y elevada condición humana, desaprendiendo lo falso para encontrar en nuestro interior lo valioso que somos; dejando de ser lo que no somos, para comenzar a ser lo que en esencia siempre hemos sido. No hay que superar nada, sólo tenemos que deshacernos de nuestros falsos valores y de nuestra incorrecta apreciación de lo real, para comenzar a vivir desde la verdad que somos, en medio de la verdadera realidad que siempre hemos sido.


La realización integral se logra cuando dejamos a un lado la falsa creencia de que el éxito se obtiene cuando ostentamos “El poder y la fuerza”, y concienciamos que el verdadero éxito reside en el logro de “El amor y la consciencia”; es dejar de mirar tanto hacia afuera y comenzar a valorar lo que está dentro de nosotros mismos; es comenzar a ver el mundo existente, el verdadero, el innegable, haciendo caso omiso a tanta fantasía externa que nos confunde; es darnos cuenta, de una vez por todas, que el ser humano es valioso por lo que es en sí mismo, no por el poder que ostenta o por los bienes materiales que posee; es dar prioridad al ser que esta muy por encima del tener.


En las páginas siguientes de esta obra encontrará abundante información que le llevará a reflexionar, a cavilar sobre lo real y lo fatuo, a valorar el conocer del propósito de la vida, el por qué de la existencia en comunidad y la forma ideal de convivencia. Estas verdades apuntalarán su decisión de cambiar sus postulados de vida y convertirse, por convicción, en legionario activo de la silenciosa y pacífica labor de ser ejemplo auténtico y digno de emular, al vivir desde los valores humanos, como un ser que trabaja por el éxito mayor: ¡la realización del amor y la consciencia en sí mismo y en todo el Planeta!



CAPÍTULO I


ACLARATORIA SEMÁNTICA


La sabiduría popular nos indica en uno de sus dichos más usados que “las palabras muchas veces no son mal dichas, sino mal interpretadas”, y para que esto no ocurra en esta obra es menester unificar criterios de interpretación para que no se plasmen en la mente del lector los llamados malentendidos.


Hay dos términos que tienden a confundirse y hasta parecen sinónimos, pero analizando en profundidad el significado de cada vocablo encontraremos notorias diferencias que revisten una gran importancia para la comprensión de este escrito, estos, esencialmente, son: “principios” y “valores”, entre otros vocablos como: “moral”, “ética”, “felicidad”, “bueno”, “malo” y “paradigma”.


¿Qué son principios?


Si leemos algún diccionario encontraremos que la palabra “principios”, enfocado a la materia que nos ocupa, tiene dos acepciones vinculantes: 1) Cada una de las ideas o normas por la cuales una persona rige su conducta (máximas, preceptos) y 2) Base, fundamento, sobre los cuales se desarrolla una idea o un razonamiento.


En el diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española en su vigésima primera edición reza:


Principio: del lat. principium.

[1.] Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta. Ú. m. en pl.

[2.] Causa, origen de algo.

[3.] Base, origen, razón fundamental sobre la cual se procede discurriendo en cualquier materia.

[4.] Cualquiera de las primeras proposiciones o verdades fundamentales por donde se empiezan a estudiar las ciencias o las artes.

[loc. adv.] Dícese de lo que se acepta o acoge en esencia.

[5l.] Enunciado lógico y metafísico que consiste en decir: es imposible que una cosa sea y no sea al mismo tiempo.


¿Qué son valores?


Sobre este vocablo encontrará en el diccionario la siguiente acepción: Carácter de las cosas morales por lo cual son apreciadas y deseadas por un individuo, un grupo o una comunidad.


Para profundizar debidamente en este vocablo tan determinante para esta obra, debemos hacer notorio que “valores” está referido a cosas morales, por lo cual definiremos que se entiende por moral.


¿Qué es moral?


Reza el diccionario: Conjunto de normas que regulan el comportamiento humano desde el punto de vista del bien.


[1.] Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.

[2.] Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia.


En la primera acepción del término “moral” podemos apreciar que obra en la conducta humana desde el bien, en esto precisamente encontramos la diferencia entre los vocablos “principios” y “valores”. Al establecer que los principios son ideas o normas por las cuales una persona rige su conducta, vemos que es una moción aislada, no está sujeta a un ente especifico regulador. En la acepción de “valores” está referido a la moral que sustenta las normas que regulan el comportamiento humano desde el bien, de esto se deriva algo sumamente importante: que los principios podrían incluso ser hasta inmorales en su intención. En el caso de “valores” siempre parten del bien. Aquí surge la necesidad de otra aclaración: ¿qué es lo bueno y qué es lo malo?


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